domingo, marzo 29, 2009

Tía en América


Hace unos días leí una entrada del blog de mi amiga Alicia Barajas, http://sinkuenta.blogspot.com/, titulada "Yo tengo un tío en América". En ella, Alicia cuenta cómo su tío y su mujer emigraron a Los Ángeles por buscar una nueva experiencia o aventura. Su tío encontró un buen trabajo como patólogo en UCLA, sus hijos nacieron allí y allí hicieron su vida, a pesar de añorar su tierra y a su familia y amigos en Tenerife.


En definitiva, lo que me impresionó a mí es el hecho de que se quedaron allí. Para siempre. Fueron a la aventura y nunca regresaron a su casa. Las cosas les iban bien y decidieron quedarse. Los tíos de América no volvieron.


Muchas veces me pregunto si nosotros seremos "los tíos de América". Por ahora, las cosas nos van bien aquí. Los dos, afortunadamente, tenemos dos buenos trabajos que no peligran, los niños hablan inglés ya con bastante soltura y hemos encontrado actividades y ocio que nos mantienen ocupados casi todos los fines de semana. El único precio que pagamos por vivir razonablemente bien es lo que dejamos atrás: la familia y los amigos.


Es por esa razón que siempre vivimos con la esperanza de que volveremos a casa dentro de un tiempo, de unos años. Pero, ¿y si no volvemos? ¿Y si estamos tan cómodos aquí que ya no nos atrae lo de allí? ¿Y si vamos perdiendo los lazos que nos atan allá...?


Ya tengo los billetes comprados para irnos a casa este verano. Los tíos de América vuelven a casa. Por lo menos, este año seguro.

sábado, marzo 07, 2009

Curiosidades



Tenemos un limonero y un naranjero en el jardín. Son dos árboles medianos, que nos han dado la alegría este invierno de estar cargados hasta arriba. Durante estos meses, hemos ido cogiendo limones y naranjas a nuestro antojo. Hasta que ayer, lamentablemente, se nos han acabado las naranjas. Al coger las últimas, ¡nos hemos encontrado con varias totalmente vacías por dentro! No sabemos qué animal o bicho (sospechamos de nuestras amigas las hormigas) ha estado comiendo a nuestra costa pero lo curioso es que las ha dejado limpias y lisas por dentro e intactas y redondas por fuera, como una bola de Navidad. Limones todavía quedan bastantes, aunque muchos sean con esta forma tan, tan rara.

Ha estado lloviendo durante tres semanas seguidas sin parar. Durante la semana vamos a trabajar y los niños al cole (sin recreo, claro) pero, llegado el fin de semana, nos ha costado buscar actividades para que no nos tiremos de los pelos los cuatro en casa. Y buscando, buscando, nos hemos encontrado con esta piscina y parque acuático interior y climatizado. Y ha estado muy bien, la verdad, porque hemos soñado un poco con el cambio de estación, que se está haciendo de rogar.


Última curiosidad: esta noche cambiamos la hora aquí.

jueves, febrero 19, 2009

Los niños de mi clase





Doy clase, todo en inglés, a niños de tercero de primaria (third grade) en una escuela pública y en uno de los barrios más pobres y peligrosos de San Jose, California. Estoy en una de las dieciséis escuelas de un distrito escolar de una comunidad casi 95% hispana y que comparte aceras y supermercados con otra pequeña comunidad asiática formada por gente de Vietnam, Filipinas, Laos o Camboya. Es una zona de bandas, la gran mayoría vive sin papeles, se muda constantemente e incluso se vuelve a Méjico si la cosa no va bien y vuelve a intentar entrar en el país a los meses de haberse ido. Los que, por fin, han podido regularizar su situación, tras una larga espera de años, pueden viajar y volver a ver a sus familias después de mucho tiempo.

Muchos de mis niños crecen en un ambiente de sólo español en casa y no han nunca ido a una guardería o prescolar porque no pueden permitírselo. De manera que, cuando entran en Kinder, no saben hablar inglés ni conocen la rutina de la escuela. A muchos les acaban de quitar el pañal (sí, aquí la gente tarda mucho) o no han abierto un libro en su vida (cuando ambos padres tienen dos trabajos para salir adelante ¿quién tiene tiempo de sentarse a leer? Es más, muchos de los papás y mamás de mis niños no han acabado la escuela ellos mismos).

No hablan bien inglés. Les cuesta conjugar algunos verbos, les falta vocabulario y cambian al español (u otro idioma) inmediatamente si no pueden expresar lo que quieren decir o saben que tú también hablas español. Por esa misma razón, les cuesta leer en inglés y muchos no leen a su nivel. Con las matemáticas lo tienen menos crudo, hasta que se topan con algún "word problem", o problema matemático (los típicos de toda la vida: "Si Juan tiene cuatro ovejas y vende una..."), que no pueden resolver porque les cuesta leer la información.

El gobierno de cada estado (y, por tanto, el de California) está obligado, gracias a ley de Bush del 2001, "No Child Left Behind", a examinar a los alumnos de algunos grados en todas las escuelas y, dependiendo de los resultados, recibir mayor o menor subvención por parte del gobierno federal destinada educación. Por esta razón, estas escuelas tan "pobres" se ven sometidas a presión por todos los lados para mejorar los resultados de los exámenes. Pero, por mucho que lo intentemos los maestros (cursillos, técnicas nuevas de enseñanza y aprendizaje), los números/resultados (scores) no suben.

Sin embargo, mis niños no faltan ningún día al cole. Les encanta aprender, jugar, charlar con sus compañeros y siempre tienen una sonrisa de oreja a oreja, a pesar de que vivan tres familias en su misma casa, no tengan para celebrar la navidad o tengan a un padre recién deportado. Todas las mañanas me reciben con ganas de contarme mil cosas, "Mrs. Pons, guess where I go yesterday?!" (¿Advina dónde "voy" ayer?) o "I did my homework but I forgot" (Hice la tarea pero me olvidé...) y yo pienso, con una sonrisa, que va a ser un día largo con este grupo tan parlanchín.

Y, a pesar de que los resultados de los exámanes no sean lo que el estado o uno quisiera, estos niños saben sumar y restar, multiplicar y dividir (¡estas dos últimas cosas se las he enseñado yo este año!), pueden leer a nivel bastante básico y, muchos ya, a nivel de su grado. Saben lo necesario para salir adelante, pasar a cuarto y, en unos años, para ir a la universidad. Para hacer lo que se propongan y alcanzar el sueño americano, como quisieron sus padres.

Son los niños de mi clase.

sábado, enero 31, 2009

Segundo idioma



Por muy bien que se maneje un segundo idioma, siempre hay cosas que delatan que no es la lengua materna. Se puede tener un acento inmaculado, una fluidez de envidia o, incluso, tanta confianza en uno mismo que los fallos no sean motivo de preocupación. Aún así, siempre hay palabritas tontas, sonidos imposibles o frases hechas que no conocemos, no hemos pracaticado lo suficiente o, casi siempre, que no nos salen en el momento en el que queremos usarlas.


Esta mañana mismo, he llamado al mecánico para ver si podía llevarle el coche un momento porque tiene un ruidito en la dirección y me ha costado explicarle qué le pasaba al coche. Aparentemente, no tendría por qué haber problema, puesto que le he dicho que el coche hacía un ruido in the "direction" y, al notar una pequeña pausa al otro lado del hilo telefónico, me he dado cuenta de que no era esa la palabra. Pedro me gritado desde el baño, "¡Steering, steering wheel!" (dirección y volante) y yo, rápida, le he dicho al mecánico, "I think it might be the steering wheel". Y es que el vocabulario de coche es imposible (todo el vocabulario técnico, en realidad. Porque, ¿a ver cómo se dice "guión bajo" o "arandela"?). Recuerdo otra que le dije al mecánico que teníamos que cambiar las "wheels" (ruedas) en lugar de las "tires" (su palabra en inglés).


Te quedas en blanco cuando le quieres preguntar a una embarazada que de cuántos meses está (How far along are you?) o decirle que su hijo tiene caca y habría que cambiarlo (Your son's diaper is soiled). Hacer una llamada telefónica supone un esfuerzo monumental (¿Y si no me entiende? ¿Y si no le entiendo yo?) y, a veces, hasta pedir cómo quieres la carne o las tostadas y los huevos en un restaurante se le atraganta a uno antes, incluso, de haber empezado a comer.



Por no hablar de los líos con el sistema métrico. El otro día, en el médico, me preguntó la enfermera cuánto pesaba y yo le respondí con un "Hmmm... I don't know". Parecía que no le quería decir el peso pero es que, realmente, no sé cuánto peso en libras. Ni cuánta fiebre tiene el niño en Farenheit. Me podría haber pasado lo que a una amiga, a la que le preguntó su pediatra que si su hijo hacía los "tune ups". Ella, la pobre, se quedó extrañada durante toda la conversación, hasta que se dio cuenta de que la pediatra le preguntaba si el niño hacía sus "two naps" (dos siestas). Otra anécdota: cuando llamé para pedir el ADSL en casa, el telefonista me preguntó algo que a mí me pareció que era "diesel" y el muy pesado, para colmo, no dejaba de repetirlo. ¿Qué era? DSL, el acrónimo en inglés.


Y, aunque intentamos no frustarnos con estos pequeños atolladeros idiomáticos, uno no deja de soñar con el día en el que la segunda lengua llegue a ser también la primera. Creo que se puede lograr: el día que podamos contar un chiste en condiciones en el otro idioma.


lunes, enero 19, 2009

Lago Tahoe y cositas varias


Acabamos de llegar de pasar el fin de semana largo de Martin Luther King Jr. (casi fiesta nacional) en el sur del Lago Tahoe, al norte de Sacramento y a una media hora de Nevada http://www.infoplease.com/atlas/state/california.html. Alquilamos una casita/cabaña ("cabin", las llaman aquí) por Internet y salimos el sábado por la mañana, ilusionados por conducir las cuatro horas y media de viaje para poder ver la nieve. Lo pasamos genial, aunque estamos todos molidos y, entre el tráfico que pillamos de vuelta el lunes día de fiesta y que Diego vomitó en el coche, creo que pasará bastante tiempo hasta que volvamos a ir de excursión. O por lo menos a un sitio tan lejos. (Las fotos están en la carpeta Enero 2009).


El martes 20 fue un día de emoción sin precedente. La inauguración de Barak Obama tuvo a todo el país colgado de la televisión y la radio todo el día. Su discurso ha sido criticado y elogiado, los modelitos de su familia más que estudiados y el comentario más escuchado por todos los que asistieron al evento (aparte de "¡Qué frío!") fue "¡Estamos formando parte de la historia!". Y yo, que oí el discurso con bastante emoción y la piel de gallina, todo hay que decirlo, lo único que sigo sin entender es por qué en este país se junta tanto iglesia y estado; no estoy de acuerdo en que un cura diera un discurso o bendijera la ceremonia, ni por qué Dios está presente en todos los discursos de Obama o, al día siguiente, se le diera tanta importancia al hecho de que todos fueran a misa para dar gracias y/o sellar el cargo ante Dios. En fin, que me cuesta mucho entender la relación de este país con la religión.


El otro día, en la escuela, asistimos a una reunión en la que se nos avisaba de que podríamos ser acusados de cómplices de un crimen si no comunicamos a alguna autoridad de que sospechamos que hay abuso en una familia de la escuela. A ver, suena complicado pero, resumiendo, si ves o sospechas que pasa algo en casa de alguno de tus alumnos o alguno de tus alumnos tiene evidencia física o psíquica de haber sido maltratado por algún miembro de su propia familia y no lo dices, te puede caer un buen paquete. Dar parte de algo así resulta un tanto difícil cuando, aparentemente, uno no ve nada (o por lo menos yo que ando siempre despistada y corriendo de un lado para otro) y tampoco es cuestión de inventarse uno cosas por no meterse en un lío, ¿no? Ahora que lo pienso, recuerdo un caso de cuando trabajé aquí en el 2001 de un niño que siempre venía a clase lleno de moretones por todo el cuerpo. Cuando, preocupada, se lo comenté a la madre, me dijo que el niño se caía mucho de la bicicleta. Enseguida fui a la directora y le expuse el caso, ellos tomaron las riendas y nunca supe cómo acabó la historia. Sólo recuerdo que sus padres parecían muy buena gente y el niño era un cielo.


No sé cómo estarán los precios en los restaurantes en España últimamente pero aquí hoy me he quedado soprendida. Pero gratamente. Me explico, Pedro ha tenido que viajar a Los Angeles por trabajo así que yo, entre que no tenía ganas de cocinar y que mis hijos ya tienen ganas de cenar a las 5:00 (horario americano de cena, puesto que almuerzan a las 11.30), me los llevado a un restaurante local que oferta cena gratis para niños los jueves. Total, que hemos cenado dos platos de pasta, una hamburguesa con papas, fruta, dos helados y limonada para los tres por $13.75 (¡10 euros!). ¡Creo que los jueves ya no voy a cocinar más!


En la próxima entrada prometo hablar de las bibliotecas públicas, que me tienen anonadada. Pedro ya tiene su tarjeta de socio y saca sus propios libros el solito. Próximamente...

jueves, enero 08, 2009

Berkeley



Ayer estuve en la ciudad universitaria de Berkeley. Está a una hora exacta de Santa Clara y en el norte del área de la bahía de San Francisco, por encima de la ciudad de Oakland.

Berkeley tiene todo el encanto de una ciudad universitaria, con gente joven caminando por sus calles llevando mochilas o libros en los brazos, parejas sentadas en el césped del campus y bicicletas que cruzan semáforos. Berkeley, además, es la universidad más liberal del país, con lo cual, la ciudad está llena de carteles de alguna manfiestación, conciertos protesta y algún que otro hippie anclado en los años sesenta, época en que la reputación acitvista de los alumnos de la universidad era bastante conocida (las protestas en contra de la guerra de Vietnam o la lucha feminista son algunos momentos históricos en el campus).

Cuando paseas por las calles de Berkeley, ves pasar coches destartalados conducidos por señores con barba larga y gafas y piensas que todos ellos podrían ser profesores excéntricos de alguna facultad de la universidad. Ves las casas viejas y mal ciudadas e imaginas que están llenas de estudiantes que hacen fiestas locas por las noches y amanecen dormidos con gente con la que nunca se juntarían en el aula. Hay miles de tiendas de libros, discos y tebeos de segunda mano a precio de estudiante y la gente come sentada a la puerta de cualquier sitio de comida barata y con pinta de ser casera.

Nosotros comimos en restaurante muy famoso llamado Chez Panisse http://en.wikipedia.org/wiki/Chez_Panisse que, he oído, es el mejor restaurante de California y, dicen algunos, de Estados Unidos. Es famoso porque su dueña, Alicia Walters, fue la precursora del movimiento de comida orgánica, que tan de moda está ahora en este país. A mí me pareció que la comida estaba buena pero no tanto como cualquier buen restaurante español que se precie. Aún así, los precios son altos pero razonables y la casa antigua, remodelada, en la que está el restaurante es muy pintoresca.

Sentada en una de las mesas y mirando por la ventana, me puse a pensar que este sitio no es muy típico de Berkeley. Es decir, sí es un sitio de referencia en la ciudad pero no refleja la vida universitaria. No había ni una sola persona en Chez Panisse con pinta de estudiante, ni creo que alguno hubiera podido pagar los precios del menú (recordemos que Berkeley es una universidad pública, no es Harvard). Me hubiese gustado comer fuera, en la calle, hojeando un libro viejo, recién comprado. Hubiese querido montar en bici por las calles y, por un momento casi fugaz, añoré mis días de universidad en una ciudad parecida, Granada, los montones de apuntes y las noches de estudio y parchís.

lunes, diciembre 29, 2008

Luces de Navidad




No hay nada más típico en este país por Navidad, aparte del arbolito y el Santa Claus, que las luces y decoraciones de las fachadas y jardines de las casas. Y nosotros no íbamos a ser menos, claro. Este año hemos tardado un poco más que el resto del barrio en ponerlas pero ha merecido la pena, sobre todo porque nos las han colocado con mucha ilusión y mucho amor.

Por supuesto, nuestras luces son modestas y sencillas, nada que ver con las de algunas casas que se ven por nuestra calle o por otros barrios. Si las ves de lejos, llaman la atención por la cantidad de luces que hay y te puede parecer hasta bonito. Sin embargo, cuando te acercas y ves que lo que la gente ha expuesto en el tejado y jardín te das cuenta de que es una exageración sin medida y una horterada sin precedentes.

Hay luces en los árboles, portales de belén en el césped, muñecos de nieve gigantes y hasta carteles que nos avisan cuántos días quedan hasta Navidad o la dirección que hay que tomar para llegar al Polo Norte. Está el Grinch de Dr. Seuss, el que casi roba la Navidad en un cuento y luego en la película de Jim Carrey, Papá Noel en un avión inflable y tampoco faltan los renos de alambre con luces, a los que se le mueve la cabeza de arriba a abajo al ritmo de las típicas canciones navideñas americanas (Rudolph the Red Nose Reindeer, Santa Claus is Coming to Town, Jingle Bells...).

Las fotos que he sacado no capturan todo el "esplendor" de las decoraciones navideñas de algunas de estas casas. Primero porque yo no soy fotógrafa y segundo porque no cabe todo lo que el ojo ve en una simple foto: en nuestra calle se han unido tres vecinos y han montado un tinglado que sólo se podría reflejar en una foto panorámica. Digno de ver, la verdad, así que ojo con los Papá Noeles que escalan los edificios en España porque, seguramente, dentro de unos años se verá allí algo parecido a lo que se ve aquí por Navidad.

jueves, diciembre 04, 2008

miércoles, noviembre 26, 2008

Acción de Gracias


El cuarto jueves de noviembre se celebra el día de Acción de Gracias (Thanksgiving). La historia cuenta que 102 hombres, mujeres y niños ("pilgrims", no puritanos) salieron de Inglaterra para subirse al Mayflower rumbo al nuevo mundo, donde buscaban libertad religiosa. El viaje fue duro así como el primer invierno en Plymouth, Massachusetts, donde establecieron su colonia. Murieron muchos en el camino y muchos otros no lograron superar el duro invierno y la escasa comida. Dice la historia que, pasados unos meses, los puritanos conocieron al indio Squanto y su tribu, que les enseñaron a pescar, cazar y plantar maíz. Con su ayuda, los "pilgrims" salieron adelante y, tras recoger la primera cosecha, decidieron celebrar el éxito con una gran fiesta para dar las gracias a dios y a los indios por sus bienes. (Cosa que ahora resulta bastante irónica porque más adelante en la historia, los americanos se cargaron a la mitad de los indios del país...).



Hasta hoy se sigue celebrando esta fiesta/almuerzo/cena y tiene más importancia incluso que la nochebuena. La mayoría de las familias hace el esfuerzo por reunirse en esta fecha más que en navidad y los aeropuertos y carreteras se colapsan como si fuera una operación salida para un puente largo en España.



Una vez reunidos, se come pavo relleno (al relleno se le llama "stuffing" y puede ser de pan, carne o lo que a uno se le ocurra) con salsa de arándanos, papas en cualquier forma o estilo (pero casi siempre puré de papas), maíz, batata o boniato y pastel de manzana y/o de calabaza. En resumen, una representación de toda la comida que disfrutaron los pilgrims y los indios en la primera celebración de Acción de Gracias.


Nosotros vamos a intentar integrarnos en la cultura americana y hemos querido celebrar Acción de Gracias a nuestra manera. Hoy nos reunimos con varias parejas de amigos para intentar imitar esta tradición a ver cómo sale. Más que nada, es una excusa para reunirnos con otros españoles así que, entre el pavo y el maíz, seguro habrá una buena sangría.

viernes, noviembre 07, 2008

Elecciones


Hace dos martes vivimos uno de los días más emocionantes de la historia de este país. En plena crisis económica y financiera, metidos hasta el cuello en dos guerras y con la mayor tasa de desempleo en décadas, este país estaba desesperado por elegir a su nuevo presidente, al nuevo super héroe que los saque de este lío en el que los metió el anterior presidente (el presidente más "impopular" en la historia de EEUU, dicen aquí).


Al ganar Obama, no se hablaba de otra cosa: ¡el primer presidente norteamericano negro! (Bueno, afroamericano, hay que decir aquí, para ser políticamente correctos). Fue increíble ver a toda la población afroamericana llorar de alegría y de emoción, entre ellos al senador Jesse Jackson y la famosa y millonaria presentadora de televisión Oprah Winfrey. Pero más increíble todavía ver que en el discurso de agradecimiento que dio McCain al perder no había ni un sólo afroamericano entre el público. Y lo más emocionante de todo, oir las entrevistas a gente que decía que nunca pensaron que llegarían a ver a un presidente negro.


Su campaña electoral, dicen todos los expertos políticos aquí, ha sido la mejor de la historia de las elecciones americanas. Según ellos, el secreto del éxito de la campaña estuvo en los miles de voluntarios que trabajaron de puerta en puerta y de llamada en llamada consiguiendo votos para su futuro presidente. También contribuyó al éxito los votos de mucha gente joven, harta de la política "impopular" de Bush.


Aún así, mucha gente aquí no le da tanta importancia al hecho de que el presidente "electo" sea negro. La mayoría de los que le votaron está más emocionado por el cambio que supone tener a un presidente joven, más liberal e, incluso dicen muchos abiertamente, más inteligente que Bush.

Muchos otros opinan que lo hará igual de bien que Clinton (pre Lewinski) o que sacará al país de la crisis de la misma manera que lo hizo Roosevelt en su momento. Sea lo que sea y lo haga como lo haga, ya está considerando cerrar Guantánamo, nombrar a Hilary Clinton Secretaria de Estado, y concertar una charla con McCain con vistas a arreglar la economía del país.


Mientras tanto, los americanos desesperan. General Motors está en la quiebra, Citigroup, el segundo banco más grande de EEUU, va a despedir a 60,000 personas y la gente se pregunta qué pasa en Main Street (el pueblo llano) cuando las cosas van mal en Wall Street. ¡Pero Obama es presidente! Todavía queda esperanza de poder salir adelante. Después de todo, en este país puede pasar de todo. Sólo hay que soñarlo.

domingo, noviembre 02, 2008

La partida


- ¡Pero qué pronto has venido! - exclamó ella.
- Sí, es que tenía muchas ganas de verte. - contestó él, abrazándola fuerte.
- Yo también te echaba de menos, la verdad. ¿Qué tal el viaje? ¿Tienes hambre? ¿Te apetece comer algo? - le preguntó, siempre complaciente, ella.
- No, no tengo hambre. Llevo pensando todo el camino que me apetece jugar una partida de Scrabble. ¿Quieres?
Los dos se sentaron en la mesa del comedor y sacaron el tablero y las fichas. Él se levantó para ir a buscar el diccionario, que tantas veces usaban cuando surgían dudas o palabras inventadas por alguno, y ella puso una botella de agua al lado de los cigarrillos de él. Y se sentaron a jugar.
De vez en cuando, él la miraba a ella de reojo, su cara concentrada en buscar la palabra de siete letras y así llevarse los cincuenta puntos de un golpe, y sonreía. En los momentos en los que él miraba el tablero a la misma vez que encendía su cigarro, ella le regañaba,
-¿Otro? Ya llevas muchos esta tarde.
En un momento aburrido de la partida, ella extendió la mano por encima del tablero y le acarició el brazo. Él levantó la vista, la miró y sonrió levemente.
- Qué bien que hayas venido.
- Sí, ya te lo dije antes, tenía muchas ganas de verte.
Bajaron la mirada para volver a concentrarse en las letras y el tablero y continuaron jugando su partida de Scrabble.

lunes, septiembre 29, 2008

Crisis


No entiendo mucho (por no decir nada) de economía pero sí veo lo que está sucediendo en este país en estas últimas semanas. Empresas en bancarrota, planes de rescate financiero y bancos que se hunden en deudas es de lo único que se habla ahora en este país. Y es que la gente está preocupada, temen que se repita la crisis del 29 y que vayan a perder sus ahorros o que, como contribuyentes, tengan que pagar las deudas de las empresas que compra el gobierno.


Mientras tanto, las elecciones están a la vuelta de la esquina y tampoco se habla de otra cosa. Por un lado McCain, una copia de Bush (aunque él se empeñe en demostrar lo contrario) y por otro, Obama, el primer afroamericano que más se ha acercado a la presidencia. Muchos hablan de la ignorancia de Palin, la aspirante a vicepresidenta (y mamá convertida en política) y otros de la inexperiencia de Obama. Y, tristemente, muchos otros coinciden en que la mitad de América no podrá soportar tener a un presidente negro.


Así que esto es lo que hay en el ambiente en estos días. Yo pongo la radio nacional de aquí (http://www.npr.org/) e intento ver qué lado defienden. Claramente, están de lado de los demócratas pero es muy sutil la tendencia. De todos modos, nunca dejan de interesarse por los republicanos y a veces me pregunto si realmente no saben de qué lado están o si están medio perdidos, como lo está la mayoría del país.


Así que a ver qué pasa. Con el plan de rescate medio cosido rapidamente con un hilo y una aguja barata, todos esperan que la crisis se solucione lo antes posible. O estalle, quién sabe. Y la mayoría confía en el gran héroe que será el próximo presidente, que, creen todos, será de capaz de poner orden en semejante caos financiero.

martes, septiembre 23, 2008

From Vídeos

Ya empieza a hacer frío por las noches, o por lo menos en esta casa (que es de los años cuarenta y nunca le han hecho una reforma). Así que los niños se tienen que poner pijama largo porque se destapan por las noches. Esta es la reacción de Diego, que ya está empezando a imponer su voluntad en esta familia. (Esto es un vídeo, por cierto).

martes, septiembre 09, 2008

Sensación de Vivir







No me lo puedo creer. Dije que no iba a caer y he caído. Pensé, "Tú ya no estás para perder el tiempo con tonterías, Maite". Pero sí, he encontrado una horita en el día de hoy (¡con todo lo que tengo que hacer en casa y para el cole!) para tragarme, enterito, sin digerir, sin anuncios y con los ojos bien abiertos, el primer episodio de la nueva versión de Sensación de Vivir, 90210. Lo más lamentable de todo: en esta nueva versión me parecen monísimos ¡los que hacen de padres y profes! La serie, una porquería.


Cambiando de tema a algo un poco más serio, mañana es 11 de septiembre. Se cumplen siete años desde el ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono y los americanos honran a sus muertos de mil maneras. Entre ellas, la del minuto de silencio que todos los españoles desafortunadamente conocemos tan bien. En el cole será lo que hagamos, ya lo dijo el director, y la bandera de la entrada al colegio se quedará a media asta todo el día. Dicen que les expliquemos a los alumnos qué día es, por si no se acuerdan ó no lo saben los más peques, pero que no entremos en mucho detalle.


Por cierto que hoy han venido tres coches de policía al colegio y ha estado tres horas un grupo de seis agentes porque alguien dio la falsa alarma de que habían visto a otro alguien llevarse a un niño de la escuela, agarrándolo con fuerza y tirando de él violentamente. Se marcharon si ninguna información aunque estuvieron preguntando de clase en clase si nos faltaba algún niño. ¡Como si no nos fuéramos a dar cuenta! Desde luego que si me falta Carlos (pronunciado "Carrlous"), mi niño con síndrome de hiperactividad aguda, me hubiese dado cuenta enseguida por la paz en la clase...


Este domingo fuimos a la playa. Saqué unas fotos muy bonitas porque la playa era preciosa. Ilusionados, pensábamos que iba a ser como en casa, que nos íbamos a poder pasar todo el día en el agua. Y nada más lejos de la realidad; ¡allí no había quién metiera ni un dedo del pie! Yo llegué a medio remojarme hasta los muslos y un poco del ombligo cuando me salpicó sin querer mi hijo Pedro y se acabó. Era como meter los pies en un cubo de hielo. Si es que hay hasta leones marinos viviendo al otro lado de la playa y no me acordé de que les había estado sacando fotos hacía tres fines de semana (¡y eso era agosto!). En fin, que muy bonito el día pero parece que no le sabe a uno la playa si no se da un chapuzón.


Y esto es todo por hoy. Voy recopilando anécdotas porque en el cole van surgiendo muchas. Como por ejemplo hoy, que me puse una crema de manos con olor dulzón, porque las tengo muy secas, y los niños me dijeron que olía a helado, a azúcar, a "marshmallows" (nubes) o una vela que tiene la madre de una en el salón de su casa. Más en la próxima entrada, que espero que no sea dentro de un mes...

domingo, agosto 31, 2008

Prueba superada


Han pasado ya dos semanas desde que empezamos el cole (¡y desde que escribo la última entrada, no puede ser!) y creo poder afirmar que he sobrevivido. Los ojos de mis pequeños alumnos han visto a una maestra dulce, con una sonrisa siempre en la cara. Han visto a una maestra que les explica las normas de la clase, que los ha puesto a trabajar enseguida, mientras ellos protestan y afilan sus lápices, y que está para enseñar, contestar dudas y ayudar a los trabajadores más lentos.

Los que realmente conocen a la maestra, por otro lado, han visto a una mujer insegura, que se moría de nervios por saber si iba a gustarle a los chicos o no y que se muerde los dedos pensando en que el director puede entrar por sopresa en la clase y no gustarle lo que ve. Una maestra con ojeras, que apenas ha dormido estas dos últimas semanas por tener en la cabeza mil cosas que hacer, fotocopias que sacar y temas que repasar (no sea que los chicos pregunten algo que ella no recuerde ni sepa explicar...).

Pero al final todo parece que ha salido adelante y ahora, pasado el miedo inicial, pienso que igual exagero y no tiene por qué ser tan difícil. Hay muchas cosas que hacer y temas que trabajar: esta semana en matemáticas trabajaremos el redondeo, en lectura veremos la fantasía, con vocabulario específico del tema, en sociales veremos las cuatro regiones del estado de California (montaña, costa, valle y desierto), iremos a la biblioteca a sacar nuestro libro de la semana y empezaremos a aprender a escribir en cursiva (aquí es al revés que en España). Será duro pero supongo que si tanto los alumnos como la maestra han sobrevivido las dos primeras semanas, entonces podremos llegar a final de curso. Además, pienso que nos espera un gran, gran curso.

domingo, agosto 17, 2008

Vuelta al cole






Mañana es el gran día. Mañana vuelvo a trabajar después de más de dos años de excedencia por cuidado de hijo menor de tres años. Lo hago (y repito, cinco años más tarde) a través del MEC y de mi Consejería de Educación, en un programa que se llama Profesores Visitantes a EEUU y Canadá y cuyo objetivo es contratar a profesores bilingües para las comunidades escolares americanas en que la población hispano hablante es mayoría. En resumen, que voy a dar clase aquí en California pero en mi Consejería figuro en Comisión de Servicios Especiales.


Estoy un poco asustada porque no voy a dar clase de inglés a adultos, como en mi querida EOI, sino que me han dado un tercer grado (un tercero de primaria, si no me equivoco) y tendré que estar con ellos desde las ocho de la mañana hasta las dos y media de la tarde, enseñándoles todas las materias, desde las matemáticas hasta el lenguaje y pasando por las ciencias e incluso la educación física.


No sólo eso sino que en las escuelas americanas el papeleo burocrático es apabullante, tanto para los padres como para los maestros. Los maestros tienen que evaluar todo basándose en miles de cifras, porcentajes y datos de exámenes oficiales que se realizan durante todo el año. Hay que demostrar qué se está enseñando a los niños, cómo y cuándo se está haciendo y los acrónimos de métodos de enseñanza y criterios de evaluación no acaban nunca. Para los padres, por otro lado, los formularios son interminables también, desde un papel para pedir permiso para poder fotografiar a los niños o números de contacto en caso de terremoto.


Además de todo esto, me exige el gobierno de California que convalide mi título y saque un equivalente americano que me permitirá seguir trabajando aquí en años posteriores, independientemente de que sea funcionaria en España. Así que, forzosamente, tengo que hacer varios exámenes y cursos rollazo para sacar mi "Credential", como lo llaman aquí.

No sé si voy a sobrevivir este año con toda esta maraña escolar y, además, la vida y obligaciones de la casa y los niños. Lo voy a intentar, eso sí, pero sabiendo de antemano que va a ser un curso escolar muy, muy duro. (Las fotos de hoy son las de mi aula (classroom o "salón", como lo llaman en español aquí).

sábado, agosto 09, 2008

No es lo mismo




Me acuerdo hoy de ese anuncio de BMW que preguntaba "¿Te gusta conducir?" y se veían imágenes que comparaban dos cosas aparentemente iguales pero que al final no lo eran porque había una pequeña diferencia de calidad. Venía a decir algo así como que no era lo mismo dormir sentado en una guagua con baches que en una cama con sábanas blancas y limpias. Que no era lo mismo conducir un coche de tercera mano que un BMW, vaya.

Hoy, viendo las Olimpiadas, nos pasa lo mismo que el anuncio de BMW. No es lo mismo verlas en España, como toda la vida, que verlas en EEUU. Y es que, primero de todo, oímos y vemos las pruebas con los comentaristas americanos y nos parece lo más extraño del mundo, acostumbrados a los comentaristas españoles, que hablan "conocido": de oros, obstáculos, estilos... Aparte de eso, los comentaristas americanos son demasiado serios y no hacen bromas en directo, como los españoles, ni tienen anécdotas graciosas de los atletas o saben en qué parte de la villa olímpica se están quedando, por ejemplo. Y, lo peor de todo, aquí sólo ponen los deportes que les interesan a ellos, claro, y entonces nos faltan, por ejemplo, el balonmano, el ciclismo o la vela, los típicos deportes en los que los españoles destacamos. Por otro lado, nos hemos tragado ya casi toda la esgrima, natación y carreras. Así, ya me dirán, no habrá manera de oír nuestro himno en el podio.

Como anécdota, hoy le preguntado a la china que me hace la manicura y pedicura si les gustaban los Juegos Olímpicos y si los iba a ver y, muy seria, me ha contestado que es vietnamita. Casi le faltó chillarme que no es lo mismo.

miércoles, agosto 06, 2008

Sex offenders


Hoy me han mandado por correo electrónico esta página web http://www.criminalsearches.com/ en la que puedes teclear la direccción de tu casa y te dan una lista completa de los abusadores de menores que viven en un radio de unas millas. Me ha impresionado muchísimo, sobre todo porque hay fotos de los "ofensores" y puedo saber dónde viven, cuánto miden o si tienen alguna marca o tatuaje que los identifique.


Me he puesto a pensar, entonces, si tener esta información a mano me tranquiliza o me asusta más. Ahora tendremos que evitar una calle o zona que antes frecuentábamos y abriremos más los ojos cuando estemos en el supermercado del barrio, no sea que reconozcamos a alguien de la lista o se nos acercque algún indeseable. Miraremos a los hombres de reojo y evitaremos entablar conversación con alguien que quiera hacerle una carantoña a los niños porque veremos posibles pederastas en todas partes y en todo el mundo.


Quizás es mejor no saber. Porque puestos a saber, ¿por qué no hacemos una lista de los que han cometido un robo o asesinato? Podríamos incluir en ella a los que han incurrido en delitos de fraude o tenido problemas con el fisco. ¿Gente morosa? ¿Todos los que han tenido multas? Por supuesto que no se puede comparar una simple multa con la pederastia pero creo que, en este caso y en mi caso, se podría aplicar el dicho de ojos que no ven, corazón que no siente...

domingo, julio 27, 2008

Olor a lugar


Cada vez que vuelvo a Estados Unidos me sorprende su olor. Estados Unidos huele a Estados Unidos y es un olor propio e inconfundible. Es una mezcla de olor a aire acondicionado y moqueta, a veces (y depende del sitio en el que estés) con un toque de plástico nuevo, otras con un leve olor a madera maciza pero un poco vieja. Siempre lo noto cuando bajo del avión pero se vuelve más intenso cuando camino dentro del aeropuerto hacia la recogida de equipaje. Luego, durante los primeros días lo huelo en todas partes (en las librerías, el supermercado, el vídeo club e incluso en mi propia casa...) hasta que mi nariz se acostumbra y ya no lo huelo más hasta que salgo del país y vuelvo a entrar pasado un tiempo.


En algunas franquicias americanas en España a veces me viene un soplo de este olor tan particular. Si estoy con Pedro, siempre digo, "Huele a Estados Unidos." y él lo nota también. A veces él lo huele antes que yo pero el caso es que este olor es tan inconfundible que salta a la vista. O al olfato, más bien.


Pedro dice que cada país tiene un olor distinto y particular. Es más, va más allá y asegura que cada ciudad o lugar tiene su olor propio. Madrid huele a Madrid igual que Las Palmas huele a Las Palmas. Ahora que lo pienso, puede que tenga razón. Santa Cruz de Tenerife huele a refinería y a verde de la rambla. Y Las Palmas huele a casa y a humedad. O el sur de las islas, que me huele distinto a la capital porque es césped de bungalow recién regado y arena mojada. Si vamos más allá, se podría incluso afirmar que cada lugar cambia su aroma con cada estación y, por lo tanto, Las Palmas no huele igual con la lluvia de invierno o con la sal de la playa de Las Canteras en verano.



Ya llevamos de vuelta un fin de semana y se está disipando el olor a EEUU. Ya no huelo nada. En mi recuerdo, no obstante, sigue ese olor tan propio de este lugar y de muchos otros que hasta dentro de un año no podré volver a notar.

domingo, julio 13, 2008

Descuido




El diccionario de la RAE define la palabra descuido como omisión o negligencia. También encontramos una segunda definición: olvido o inadvertencia. Quizás también podría significar desatención, falta de aplicación. En definitiva, falta de cuidado.


La semana pasada en Logroño, una niña de cuatro años se cayó desde la ventana de un cuarto piso, cuando se estaba asomando, y murió. En la radio, cuando daban la noticia, decían que había sido por descuido de la madre. Una madre negligente, que no tuvo cuidado o desatendía a su hija y se olvidó de ella.


En realidad, sucedió que la niña se cayó porque no había nadie que en ese momento la estuviera vigilando pero no me parece justo o acertado el uso de la palabra "descuido". Me parece injusto porque sé, por propia experiencia, que lo más probable es que la madre no estuviera desatendiendo a su hija a propósito o que fuera una negligencia y falta de aplicación, como da a entender la palabara "descuido". Seguramente, la madre estaba en la cocina cocinando, limpiando o ambas cosas a la vez. Mientras, estaría la lavadora puesta y los platos recién fregados. Tal vez ella estuviera pensando, mientras picaba una cebolla, en la pila de ropa que tenía para planchar y a ver si había algo limpio o planchado para poder vestirse para ir a trabajar. Y, además de todo esto, estaría preguntándose en qué se estaría entreteniendo la niña para estar tan callada.


A pesar de que mantenemos un ojo en la cocina y otro en los hijos, es difícil estar atentos a ellos el 100% de nuestro tiempo. Para poder vigilarlos como quiséramos, tendríamos que estar atados a ellos todo el día y toda la noche. Tendríamos que tener todas las ventanas cerradas, todos los enchufes tapados, las llaves de las habitaciones quitadas. Es más, si me pongo a pensar en lo que les ha pasado a hijos de amigos míos, quitaríamos las puertas para que no se pillaran un dedo, vaciaríamos las piscinas o pararíamos las escaleras mecánicas para que no les arrancaran los deditos. No habría coches que los pudieran atropellar o árboles de los que se pudieran caer...


Hoy he sabido que la madre de la niña que se cayó no estaba en casa cuando sucedió. Después de todo, sí que parece que fue un descuido.