miércoles, febrero 27, 2008

Pirómanos consumados



Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Bien, pues nosotros tropezamos con una roca la primera vez y ahora, menos mal, sólo hemos tropezado con una china. Y es que hace unos días, estaba cocinando y hablando por teléfono a la misma vez cuando puse una sartén al fuego y me lié con la conversación. Al girarme hacia la sartén (o guiada por un instinto de alarma) vi que se me había prendido fuego. Sé que taparla inmediatamente ahoga el fuego y termina por matarlo pero la tapa que usé no debió de ser la adecuada y no funcionó. Para ese entonces, los nervios me tenían secuestrado el estómago y ni decir tiene que la conversación teléfonica había acabado con un "¡Ay, mi madre, la sartén!". Pensé, por un momento, en llevar la sartén al jardín pero, como la casa tiene moqueta, una simple llama en el suelo podría ser mortal. Luego se me ocurrió que tropezar yo, tropezar con cualquiera de mis hijos corriendo hacia mí o enredándose entre mis piernas podría ser aún más mortal.

Así que, teléfono en mano y llorando, sí, llorando del susto, cogí a los niños, salí corriendo de la casa y llamé al 911. Por primera vez en este país, llamé al teléfono de urgencias de la policía y grité que había fuego en casa. Tras pedirme que me calmara, la operadora me pidió dirección y teléfono y me aseguró que los bomberos acudirían en un momento. Y, de hecho, lo hicieron, pues la estación está a menos de cinco minutos de casa. Vinieron dos camiones y tras preguntarme si había alguien más en la casa, entraron, apagaron y ventilaron. Y, mientras tanto, yo de pie, en la calle, llorando amargamente por lo que pudo haber sido.

Y digo pudo porque, afortunadamente, no hubo mucho destrozo. La campana está bastante quemada (más bien llena de hollín que no se quita) y el techo de la cocina necesita una mano de pintura aunque, si no te fijas, el hollín podría pasar desapercibido. Lo que sí hubo fue un poco de destrozo emocional puesto que me vinieron a la mente imágenes de aquel fatídico día de abril, hace casi dos años, en el que casi perdemos todo por causa de una estufa.

Para colmo, cuando estábamos fuera y los bomberos dentro, uno de ellos salió para enseñarle a Pedro el camión de bomberos. Había una avispa volando alrededor de nosotros y el bombero la espantó, con tan mala suerte que se posó en el cuello de Diego y le picó. Menos mal que los bomberos están preparados para todo y enseguida elaboraron un ungüento casero con bicarbonato y agua y se le pasó la hinchazón en un abrir y cerrar de ojos.

No puedo con el fuego. Le tengo pánico. Me asusté mucho y, a pesar de que intenté mantener la calma, no pude controlar ni mi cocina ni mis sentimientos. En realidad, tampoco fue para tanto; en unas horas ya lo había limpiado todo y quizás tengamos que reponer la campana. Es una pena que el miedo y los malos recuerdos no se repongan tan fácilmente.

sábado, febrero 23, 2008

Oscars 2008




Desde hace muchos años, en la noche de los Oscars, hago el gran esfuerzo de quedarme despierta (puesto que hay ocho horas de diferencia entre Tenerife y Los Ángeles) para poder disfrutar la ceremonia en vivo y en directo. La verdad es que siempre me cuesta y termino quedándome dormida con los premios rollazo (mejor guión adaptado, mejores efectos especiales, mejor corto documental...) para despertarme con el premio al mejor actor, director y película.


Pero este año, por tercera vez en la historia de mis Oscars, voy a poder disfrutar del glamour de Hollywood por la tarde/noche, a una hora decente y sin la Ana García Siñeriz o Angels Barceló traduciéndome mal, comentando tonterías y hablando justo cuando alguien va a decir algo interesante.


No he visto casi ninguna de las pelis este año ni he decidido quién es mi candidato favorito para los premios importantes. Y, en realidad, da igual, porque este año nadie me va a quitar mi alfombra roja a las 5 de la tarde y sin traducir.

lunes, febrero 18, 2008

Dulces







Acostumbrada a los bizcochos caseros, milhojas y petisús de la repostería española, nunca había tenido tanta curiosidad por hacer un dulce más anglosajón (aunque la tentación de probarlos todos sí...). Así que me aventuré el otro día a hacer un "pie" de moras y frutos del bosque al más estilo americano. Lo primero que me vino a la mente cuando vi la foto en el libro de cocina fueron los dibujos del oso Yogi y los pasteles que le robaba a los humanos que estaban haciendo un picnic en el parque nacional de "Jellystone" (que es una copia cómica del parque natural de Yellowstone http://www.yellowstonenationalpark.com/). Luego ya no me vinieron a la mente sino malos pensamientos puesto que Pedro quiso ayudar y llenó toda la cocina de harina y azucar.

Es curiosa lo distinta que es la repostería en este país. Distinta a lo que estamos acostumbrados, por supuesto, ya que todo sabe a gloria y engorda igual en California como en Canarias. Aquí usan mucha mantequilla para los dulces y casi todo tiene un sabor a canela que se aprecia tanto en el sabor como en el olor. Las almendras, el merengue y la crema pastelera, famosas en nuestra repostería, brillan por su ausencia y pocas cosas están bañadas en chocolate como en España. Más bien el chocolate lo ponen dentro de la masa (los llaman "chips". Sí, como las galletas Chips Ahoy) para que se derrita en tu boca cuando lo estés comiendo (sí, como los Maltesers) y la crema que usan se llama "custard" pero no se parece en nada a la nuestra. Hay mucha magdalena enorme, a la que llaman "muffin", y "brownies" por doquier. Por no hablar de los miles de tipos de galletas (y no María, precisamente) o el "peanut butter" (la crema de cacahuetes, casi un símbolo nacional) que lo ponen hasta en la sopa.

Otro día hablaré de lo difícil que es ponerse a dieta en este país pero no hoy, que sólo de pensar en lo bueno que salió el "pie" me dan ganas de probar a hacer unos "cinnamon muffins" (magdalenas de canela). Gigantes, claro.

lunes, febrero 11, 2008

De aquí y de allá







De mi amigo Berna (oh, Granada, qué tiempos aquellos...) y su gran blog http://ysidejodefumar.blogspot.com/ he copiado hoy la idea de hacer un potpourri de anécdotas y novedades.
Cumpleaños
Diego cumplió el jueves pasado dos años y celebramos su fiesta el viernes junto con su amigo Yeray (sí, hay más canarios en California), que cumple también dos hoy, precisamente. Fue una fiesta a la que sólo estaban invitados niños de su edad (y algún hermanito, claro), para que no hubiese ningún niño mayor que atropellara a los peques. Y fue en una sala común que tiene la urbanización donde vive la mami de Yeray y que está libre para que la alquile algún vecino cuando le apetezca celebrar algún evento sin tener que ensuciar su propia casa. Los niños lo pasaron muy bien, jugaron con varios juguetes que llevamos para todos y soplaron sus velitas con mucha gracia y aplausos.
Urgencias
No me puedo creer que hayan pasado ya dos años y que este pequeño terremoto se nos haga mayor. Es simpático, risueño, independiente pero tiene mucho genio y una actividad inacablable, Tanto así que ayer domingo salimos corriendo para urgencias, en pijama, a las ocho de la mañana. Y es que jugando, se cayó, se dio un golpe contra el mueble de la tele y se abrió una brecha que le sangraba son parar. Como Pedro siempre ha sido un niño muy calmado, éramos primerizos en cuestión de sangre y heridas, así que si no nos dio un ataque fue de milagro. Y en urgencias, como debe ser, nos hicieron esperar dos horas y media para coserle cuatro puntos a nuestro tsunami andante.
Yahoo!
En Yahoo! han despedido (laid off) hoy a muchos, muchos de sus trabajadores (no sé el número exacto pero sí sé que ha sido una pseudo masacre laboral) y Pedro se ha salvado. Aún así, han echado a dos compañeros y amigos suyos de la empresa que tenían los cuatro amigos y que compró Yahoo! hace dos años. Según me contó Pedro, las despedidas han sido como en las películas: llaman al trabajador a la oficina del jefe, sale con los ojos medio llorosos y, con una caja en la mano, se va a su mesa a recoger sus cosas y meterlas en la caja. Pedro se ha quedado muy triste y le dio mucha pena sentirse un poco aliviado y contento de que consideren que él es un trabajador necesario. No sé qué pasará de ahora en adelante pero creo que deberíamos de consultar precios de mudanzas internacionales, por si acaso...
Canarios conduciendo
Hoy fui, junto con una amiga y su hija pequeña, a visitar a otra amiga que vive a una hora y cuarenta minutos de aquí (de autopista pura y dura), al norte, en un pueblo que se llama Oakley (no Oakland). Salimos temprano y volvimos casi a las cuatro de la tarde para intentar no pillar la hora punta (que en este país es a las cinco de la tarde). Y cómo le cuesta a un canario conducir más de tres horas en total, sumando ida y vuelta. Llegué destrozada y desesperada por bajarme del coche a estirar las piernas y hacer ejercicios de cuello. Pero luego me puse a pensar que, en realidad, tampoco es para tanto, ¿no estuve yo yendo a Icod de los Vinos ida y vuelta durante tres años? Bueno, pero no es lo mismo porque en la autopista 680 de aquí no se ve El Teide.
Y eso es todo por hoy, amigos. Ah, y gracias, Berna, por tus inspiradores boletines informativos.






jueves, febrero 07, 2008

Demandas

El martes fuimos al cumpleaños de una amiguita de Pedro, Sofía, que se celebraba en un sitio muy chulo que se llama "Pump it Up" http://www.pumpitupparty.com/ y que tiene unos castillos y toboganes inflables para saltar y tirarse. Después de estar una hora y media saltando, pasas a una habitación muy mona en la que meriendas y comes pastel. Los padres lo pasamos bien porque vimos cómo los niños disfrutaban de lo lindo volviéndose locos de un lado para otro y sin parar.

Pero lo curioso del sitio es que, antes de que los niños puedan entrar a saltar, te hacen firmar un papel con una lista larga, larga, de las cosas que les pueden pasar a los niños y de las que ellos no se hacen responsables. Y es que en este país, el miedo a la demanda y a que una empresa tenga que pagar millones de dólares a un cliente accidentado es terrible. Por supuesto, firmé, asumiendo el riesgo de que si mi hijo se mata porque las colchonetas se desinflan y lo asfixian la culpa es mía por aceptar sus condiciones. Pues qué madre va a dejar a su hijo sin ir a la fiesta de cumpleaños, por mucha rabia que me de que la empresa se limpie las manos de toda responsabilidad.

Cuando volví a casa me puse a mirar en Internet para ver si realmente es justificado que me obliguen a firmar si quiero entrar en sitios así pero me distraje leyendo casos de demandas ridículas que, para colmo, ¡han ganado! Está el caso de una señora que demandó al perro guía de un ciego porque el ciego la pisó en un centro comercial o la secretaria que acusó a una compañía de ordenadores por no avisar de los daños (a los dedos) que produce el teclear. Un señor acusó a una compañía cervecera de no tener éxito con las mujeres después de tomar su cerveza. Y la chica que entró por la ventana de una discoteca para no pagar la entrada, se cayó, se rompió las paletas y ahora la discoteca ha tenido que pagarle $12,000 y el arreglo del dentista. Y mi favorito, un señor que demandó a un periódico porque en un cupón que había para recortar no avisaban de los peligros de cortarse con la tijeras mientras recortabas.

Cualquiera diría que estamos en un país de locos o de tontos pero nada más lejos de la realidad. Listos, muy listos estos americanos... Aunque, pensándolo bien, tampoco hay que irse muy lejos para ver cómo gente sin escrúpulos abusa de los demás para ganarse unas perrillas http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/25/espana/1201260257.html. Nada, que tengan cuidado la próxima vez que inviten a alguien a casa, por ejemplo, no sea que se tropiecen con algún juguete de sus hijos y les demanden por daños y perjuicios (que también ha pasado).

martes, enero 29, 2008

San Francisco con lluvia

El jueves pasado tuve que ir a San Francisco al consulado español para registrarnos como residentes y, de paso, poder votar por correo en las próximas elecciones. Y nunca deja de fascinarme esta ciudad. La vista de los rascacielos a medida que te vas acercando a ella y la bahía, con el mar intranquilo, gris y Alcatraz de fondo, es deslumbrante y siempre me pone contenta. Aún con lluvia, frío y mal tiempo.

Llovía a cántaros y la gente con sus paraguas saltaba de un lado a otro esquivando charcos o intentando cruzar el semáforo antes de que se ponga en rojo y así no tener que esperar dos o tres minutos bajo la lluvia. Algunos peatones corrían hacia un tranvía y se montaban en él dando un saltito de alivio, contentos de haber esquivado algunas gotas. Y en las calles, esas empinadas calles, el agua corría hacia abajo con la misma prisa que la gente.

Coincidió que también había un poco de niebla que envolvía la ciudad como si la estuviera abrazando, como si fueran uña y carne. Es que, en realidad, son más las veces que hemos visto el Golden Gate o el Fisherman's Wharf con niebla y lluvia que sin ella, aunque en todas las fotos o películas aparezcan radiantes por el sol.

Nos mojamos, Diego y yo, pero no nos importó porque encontramos aparcamiento pronto, resolvimos lo que teníamos que hacer gracias a una funcionaria agradable y eficiente, para variar, y nos dio tiempo de meternos corriendo en una cafetería de dueños orientales y pedir un té. "Uvia", decía Diego todo el tiempo y yo sonreía porque estaba en una ciudad tan impresionante que hasta la lluvia le queda bien.

sábado, enero 19, 2008

Hollywood II


Tengo un vecino que se llama Jim. Vive tres casas más abajo que nosotros y es un tipo de mediana edad, con el pelo canoso pero barba teñida de marrón oscuro. Siempre va vestido de negro y fuma como un carretero (light, eso sí). Lo conocí porque se me presentó un día en el que yo llevaba a Pedro al cole y me contó que antes vivía en Seattle pero ahora, como está separado (¡dos veces!), ha regresado para vivir con su padre. Trabaja, a tiempo partido, en el 7-Eleven, una tienda seudo veinticuatro horas, y por las mañanas lava su coche con un cigarro en la mano o le saca brillo al asta de la bandera americana que tiene en la valla de su jardín.

Poco después de fin de año, tocaron a la puerta de mi casa y era él. Me comentó que no había tenido oportunidad de felicitarme la Navidad. Yo, para ser igual de amable, le pregunté acerca de su nochevieja, si lo había pasado bien y todas esas cosas que se preguntan por compromiso. Me contó que había presenciado una pelea/acuchillamiento/homicidio en la puerta trasera de un bar de copas en el que estaba y que eso le había aguado un poco la noche. Y así acabó la conversación, con agradecimientos y promesas de charlar otro día. Hace dos semanas, me comentó que el periódico que nos reparten todos los días se me moja con la lluvia y que, cuando pasa por mi casa por las mañanas (está intentando hacer ejercicio y camina por el barrio), me lo lleva hasta los escalones de la entrada. Y sé que es cierto porque, aparte de que veo el periódico en mi puerta, el otro día lo vi hacerlo y alejarse de casa mientras yo, en pijama a las 7,13 de la mañana, me sentaba con mi café delante del portátil a leer mi correo.

Bueno, hasta ahora se podría pensar que Jim es amable, un buen vecino. Está solo y sólo quiere hacer nuevos amigos. Pero es que el otro día yo estaba casi afónica´y me crucé con Jim de nuevo. Me oyó hablar (o no) y me dijo que lo sentía mucho, que me mejorara. Y a eso de las dos de la tarde, tocaron en mi puerta. Era Jim, con dos paquetes de caramelos Ricola y una bote de vitaminas. Esta vez estaba yo sola en casa, con Diego durmiendo y me entró, debo admitirlo, un pequeño escalofrío por la espalda.

Y es que Hollywood tiene la culpa de que yo piense que Jim no es simplemente un tío amable sino un psicópata asesino en serie que me quiere secuestrar para torturarme y luego descuartizarme en el sotano de su casa. Tras unas semanas de sufrimiento, en las que habré adelagazado veinte kilos (la única parte feliz de mi película) y tras consultar con Hannibal Lecter, vendrá el FBI a rescatarme, detendrán a Jim y le leerán sus derechos antes de meterlo, empujándole la cabeza y esposado, en el coche de policía.

Así que, ahora, cada vez que me cruzo a Jim de camino al cole, pienso que es injusto que Hollywood me haya hecho cogerle manía y, quizás un poco de respeto, al pobre hombre que me trae medicinas y el periódico.

¿Quízás podría demandar a Hollywood? Habría un gran juicio y yo testificaría y mi abogado sería guapísimo y...

miércoles, enero 16, 2008

domingo, enero 13, 2008

Entretenimiento


El viernes por la noche fuimos a un partido de la NBA: Golden State Warriors (el equipo de aquí) contra los Memphis Grizzlies (el equipo de Gasol y Navarro). Evidentemente, nosotros fuimos a apoyar a los jugadores españoles pero no hubo manera de hacerlo sin el riesgo de perder la vida de un botellazo o una paliza. Porque, ¿a quién se le ocurre ir a animar al equipo visitante en el estadio del equipo de casa? Así que limitamos las ovaciones a asentir con los puños cada vez que Gasol metía canasta y a mordernos los labios de rabia cuando los Warriors derrotaron a los Grizzlies por ocho puntos.

Anoche, sábado, cine otra vez. Esta vez fui yo con unas amigas a ver El Orfanato y del susto que pasamos se me helaron los pies. ¿O quizás sería porque el aire acondicionado de la sala estaba a todo meter? Me gustó mucho pero me parece que, ahora, cualquier cosa que vea en el cine me parece buena. Como voy tan poco...

Y hoy Chuckee Cheese's con los niños. Se trata de un sitio que parece un "arcade" para niños, con maquinitas de juegos, mini air hockeys, canastas de triples, toboganes, bolas... Allí hemos comido una pizza muy rica y vegetariana (dentro de lo vegetariano que puede ser una pizza) con la que te dan unos "tokens" para que los niños metan en las maquinitas. La verdad es que no es un sitio que a mí me guste mucho, porque parece un casino infantil, pero sí es cierto que los niños se lo pasan genial y los entretiene cuando los parques están mojados y embarrados y los miles de juguetes que trajeron Papá Noel y los Reyes no son suficiente para que pasemos un rato tranquilos.

Igual en Tenerife o en Las Palmas nos hubiésemos contentado con estar en casa de uno u otros abuelos, con nuestros hermanos, hermanas y cuñadas sin hacer nada más que charlar y ver la tele. Y es que el estar solos aquí nos obliga a salir y buscar cosas que hacer para no morirnos de nostalgia. El fin de semana que viene, al acuario de Monterey y a pensar en más actividades que nos mantengan entretenidos.

lunes, enero 07, 2008

De Oriente a California


Dice el diccionario de la RAE que las tradiciones son las doctrinas, ritos y costumbres conservadas en un pueblo y que se trasmiten de generación en generación, de padres a hijos. Y, aunque estemos en otro pueblo que no sea el nuestro, no debemos, ni como padres ni como parte de nuestro pueblo, ignorar la costumbre de celebrar la llegada de los Reyes Magos el 5 de enero por la noche. Que tienen que venir los Reyes, vaya. Aunque estemos en California.


Así que el sábado por la noche, como el resto de España (en realidad, ocho horas más tarde que el resto del país), colocamos nuestro zapato debajo del árbol, le pusimos agua a los camellos, unos polvorones al los hambrientos Reyes y nos fuimos a la cama con más ilusión que nunca. Y, a pesar de que Papá Noel (Santa, como dicen aquí) fue la estrella de esta Navidades, Melchor, Gaspar y Baltasar pusieron su granito de arena español. Hubo unos regalitos para los niños (para los mayores no; no está el horno para bollos) y mucha alegría porque ¡los camellos se bebieron el agua que les servimos!


El domingo por la tarde, a las cuatro, nos reunimos con la Asociación de Españoles de Silicon Valley (AESV) y para deleite de los niños los tres Reyes Magos hicieron una aparición sorpresa pero estelar en un local que alquiló dicha asociación en la Universidad de Stanford. Trajeron sacos de regalos (que los papis compraron, por supuesto) y los repartieron entre todos los niños presentes. Luego bebimos chocolate caliente y comimos roscón de Reyes, elaborado en bastantes panaderías mejicanas.


Fue un fin de semana bonito, muy casero y cotidiano de las fiestas navideñas y, si no fuera porque no estaba en casa de mis padres en Las Palmas, jamás me hubiese dado cuenta de que estaba en un país que no festeja la llegada de los Reyes Magos a ver al niño. Y mis hijos nunca podrán decir que sus padres los americanizaron puesto que, siempre, todos los 5 de enero, vendrán los Reyes a verlos a ellos.

domingo, enero 06, 2008

Contando Lluvia




En estos días, parece que lo único que hemos hecho ha sido contar lluvia, como el título del blog. Hemos tenido una tormenta increíble, con tifón incluído. ¡Hasta hemos salido en el Telediario! Si es que todo pasa en California, como me dijo una amiga una vez: incendios, tormentas, terremotos, ex-actores gobernando... Todo pasa y no pasa nada, en realidad, porque nosotros sólo hemos visto llover y no hemos podido salir ni hacer nada con los niños más que estar en casa contando lluvia, contándoles lluvia y sacando fotos, para que vean lo bonito que se ve mi jardín mojado.

jueves, enero 03, 2008

Feliz 2008


A lo mejor aquí me pueden decir qué tal nos va a ir este nuevo año que comienza. ¡Feliz 2008!

domingo, diciembre 30, 2007

Hollywood I



Anoche fuimos al cine solos, Pedro y yo, por primera vez desde que llegamos a EEUU. Como tenemos babysitter familiar estos días, aprovechamos para escaparnos unas horas y disfrutar de un rato sin niños. Vimos una película de ciencia ficción, con Will Smith de protagonista, que se llama "I Am Legend". Estuvo bastante bien, entretenida, con mucho suspense y, los que me conocen bien, se imaginarán que me estuve mordiendo los pellejitos de los dedos durante toda la película.

Pero eso no es lo que quería contar (que si me dejan cuento el final y porque no es noticia interesante el hecho de que la última película que vimos en el cine fue "Top Gun"). La novedad es la nueva moda de los americanos de llevar a sus bebés al cine. Había tres bebés (de entre 12 y 24 meses) en la sesión de ayer a las 7.50 ¡y uno de ellos hasta llorando en medio de la película! Se marcharon, claro, después de un espectador de las filas de delante lo mandara a callar y otro le gritara, "¡Saquen al niño fuera!" pero eso no avergonzó a las otras dos parejas, que permitieron que sus niños se rieran e hicieran gorjeos durante las dos horas que duró la película.

No entiendo cómo permiten esto los dueños o encargados de las salas de cine. ¿No entienden que hay gente que quiere disfrutar de su película sin ruidos molestos (no voy a entrar en detalles de comida en la sala porque me avergüenza admitir que yo no puedo ir al cine sin palomitas/roscas/cotufas)? ¿No entienden que, además, esa película tenía escenas y música que podían asustar al niño (y, de hecho, lo hicieron)? ¿No entienden, por último, que hay padres (como nosotros) que han venido huyendo de llantos, gritos y gorjeos?

martes, diciembre 25, 2007

Cositas varias


Hoy es Navidad y, aparte del 1 de enero y el jueves de Thanksgiving (algo que ya había mencionado antes), es el único día en que está todo cerrado (¡incluídos los McDonald's!) y no se ve un alma en la calle. Bueno, por la tarde hemos empezado a ver gente salir de sus casas pero, supongo, estarían medio dormidos y despistados, como nosotros, buscando algo de diversión en un día tan aburrido. Aburrido para los mayores, claro está, porque para los peques americanos es el día más importante del año. Y, si no, que se lo pregunten a los míos, que no son americanos pero allá donde fueres...

Buscando regalos para Pedro el Grande (cosa que me resulta más difícil cada año que pasa), he visto cosas muy curiosas como, por ejemplo, una máquina que te busca el aparcamiento ideal para tu coche. Me ha entrado risa porque yo, en Santa Cruz, me conformo con encontrar aparcamiento y punto. O un bolígrafo que escribe al revés, (por si alguna vez vas al espacio y necesitas anotar algo). Y un aparatito que te avisa si tus chuletas se están quemando (¡como si no las pudieras oler!). Ah, y uno muy útil para los amantes del supermercado: ¡una máquina a la que le dictas la lista de la compra y te la imprime! En fin, no sé por qué me cuesta tanto elegir, la verdad, con tanta buena idea.

Resulta extraño ver a la familia aquí, en un lugar que no es el conocido común. Pedro, Petri y Ana (los padres y hermana de Pedro) han venido a visitarnos y arroparnos durante las fiestas. Aunque debemos tener cuidado, si nos despitamos se llevan a los niños de vuelta a Tenerife... ¡Cómo están disfrutando de ellos! Y, por supuesto, nosotros de su compañía (¡y del turrón y embutidos que han traído!)

Y, a pesar de ser la peor Navidad de toda mi vida, estoy comiendo turrón y viendo a mis hijos abrir regalos y reir. Sonrío hacia adentro cuando digo cosas como, "Que Papá Noel te están vigilando, ¿eh?" o "Te van a traer carbón los Reyes." Busco como loca el regalo perfecto para todos en casa y me entretengo con accesorios inútiles. Y como más turrón...

jueves, diciembre 20, 2007

Hijos


Decía mi médico en España que Diego tenía un problemita con su sistema urinario porque había tenido muchas infecciones de orina en poco tiempo. Sospechábamos que tuviera reflujo vesico-ureteral, que es una malformación en la unión de los ureteres con la vejiga http://www.pediatraldia.cl/reflujo_vesico_ureteral.htm (por lo visto, algo común en niños menores de cinco años) y, la verdad, nos quedamos preocupados cuando la pediatra aquí nos comentó que sí, que era posible que tuviera algo e insistió en que le hiciéramos una ecografía (aquí las llaman "ultrasound"). En esa prueba se vio que tenía el riñón algo inflamado y entonces nos comentó que había que hacerle un contraste para descartar el reflujo.


Hoy hemos hecho la prueba del contraste, que consiste en introducir un cateter por el pene del niño e injectar un líquido que permite ver por rayos X el viaje de la orina y, sobre todo, si la orina se devuelve al riñón. Y lo hemos pasado mal porque Diego ha sufrido mucho. Es que no debe de ser agradable que uno le estén manoseando para luego meterle un tubito por la cuquita... Y mientras, que una máquina de rayos X esté moviéndose encima de ti y parezca que se te va a caer encima. Así que, todo el rato, ha estado llorando amargamente y gritando, "¡Cucaaa!", "Mamááá..."y "Ay, ay, ayyyy..." Y yo, mientras tanto, aguantándome las lágrimas.


Me ha dicho el médico que la hizo la prueba que, al parecer y a simple vista, no tiene nada. Hemos suspirado de alivio pero nos hemos marchado preguntándonos dos cosas: ¿Por qué tiene el riñón inflamado (nos llamará la pediatra en cuanto tenga los resultados oficiales del contraste)? y ¿Por qué sufrimos más con las dolencias de nuestros hijos que con las propias?


Ayer hablaba con una amiga mejicana cuya suegra (que se casó con quince años y que vivía en un rancho perdido en la sierra mejicana) tuvo veintidós hijos. De los veintidós, y entre lo cuales había tres parejas de gemelos, sólo sobrevivieron once. Los parió a todos y los que se murieron fue a los meses o uno o dos años de vida. Hoy yo sólo pensaba en esa señora y en lo que debió de sufrir, viéndolos irse. Y yo quejándome de un simple cateter que duró diez minutos y del que ya, corriendo por la casa y jugando con su hermano, ni se acuerda...

domingo, diciembre 16, 2007

Iglesias de cinco estrellas



El domingo pasado nos invitaron a ver y oír cantar a los hijos de unos amigos americanos. Pertenecen al coro de su iglesia y fue allí, en la iglesia, donde cantaron villancicos.

Lo primero que me llamó la atención fue el letrero en la entrada de la iglesia. Decía "Misa clásica: 9.30 am / Misa contemporánea: 10.45. "¿A qué se referirán con misa contemporánea?", pensé y lo descubrí cuando, después de los villancicos, una orquesta o banda de música tocaba los himnos con más marcha que cualquier grupo de jazz moderno. Tenían hasta un saxofonista, que tocó un solo que dejó a media iglesia con ganas de aplaudir. Y en medio de ese unplugged de fe, la gente salía a leer y comentar extractos de la Biblia.

Pero eso no me impresionó tanto como el lugar en sí. La iglesia, en lugar de ser el sitio sobrio y de piedra y madera al que todos estamos acostumbrados a ver en España, era más una especie de auditorio/sala de conferencias/cine con moqueta, bancos de diseño y una cruz iluminada con focos halógenos. Había una pantalla gigante a cada extremo del auditorio y minitelevisores cada tres filas de asientos en el cual se podía leer la cita que en ese momento se estaba trabajando.

Cuando terminó la "misa", salimos al jardín de la iglesia y, cuál no sería mi sorpresa al descubrir un parque enorme para los feligreses más pequeños. No sólo eso sino que se nos acercó una señora que se presentó muy amablemente y nos comentó que cuando quisiéramos atender alguno de los servicios, había... ¡GUARDERÍAS! para los niños y hasta una biblioteca para trabajar y/o leer si sobra tiempo para hablar de Dios en lo que llaman "Bible study". Directamente al lado de las guarderías (y lo escribo en plural porque hay varias, dependiendo de la edad de tu hijo) había un edificio para actividades (parecido a un gimnasio) para cuando se organiza alguna charla, convivencia o comida. Y, por supuesto, no podía faltar su buena cocina, baños y aparcamiento para alrededor quinientos coches.

Desde luego, para los faltos de fe, este tipo de iglesias son los que te dan el empujoncito que te faltaba para animarte a apostar por Dios y su iglesia (sobre todo esta iglesia) y para los devotos son la mejor manera de disfrutar de Dios con las máximas comodidades posibles. Yo, por otro lado, pienso en cómo me gustaría que el párroco de Tenoya viera esta iglesia.

martes, diciembre 11, 2007

Cartoons


Alguien me comentó hace poco que había leído un artículo acerca de la influencia de los dibujos animados en los niños. Aparte de las conocidas teorías acerca de la violencia y agresividad de algunos personajes y acciones y su repercusión en el comportamiento del pequeño, se estudiaba el efecto que tenía el hecho de pausar los dibujos cada diez minutos (o menos) para poner anuncios de publicidad. Decía el artículo que el parar de ver dibujos y cambiar la actividad mental del niño para poner anuncios suponía crearles, inconscientemente, el hábito de pensar y actuar en bloques mentales de diez minutos. Es decir, que el niño atendería diez minutos pero luego empezaría a requerir cambio de actividad y sería incapaz de concentrarse en una misma tarea o juego más de diez minutos.


Es difícil de explicar si no has leído el artículo y, por supuesto, supongo que toda esta teoría estará basada en algún estudio previo pero, si lo pensamos bien, tiene sentido que pueda suceder algo así. En casa nosotros hemos comprobado (con nuestro estudio particular) que a Pedro cada vez más le cuesta centrarse en jugar a algo o jugar solo. También hemos comprobado que los dibujos animados que a nosotros nos parecen agresivos, como los Transformers o Mazinger Z - (sí, Pedro se los ha bajado y es un viaje increíble al pasado) lo excitan mucho y, cuando acaban, quiere luchar, pegar patadas, gritar y hacer un "¡Puños fuera!".


Me pregunto, entonces, si deberíamos de prohibir la tele por completo, ya que parece que ni siquiera con nosotros vigilando lo que ven le hacemos bien al niño. Yo creo que voy a optar por hacer como hacía mi amiga Ute: "estropear" (desenchufar) el televisor durante unos meses, volverlo a "arreglar" (enchufar) un mes y volverse a "estropear" otros cuatro meses más. Y que cojan un libro.


Pensándolo mejor, que vean una peli de Disney, que dura hora y media...


jueves, diciembre 06, 2007

Made in "Espein"


Hay algunas pequeñas cosas que te alegran el día: una llamada inesperada de alguien especial, por ejemplo, una taza de café calentito por la mañana (en plan anuncio de Nescafé) o la sonrisa de alguno de los niños. O simplemente... ¡una botella de aceite de oliva!


¡El otro día, en el supermercado, encontré una de Ferrán Adriá! Made & packaged in Spain. Tiene su foto en la parte delantera de la botella (que es de plástico, más práctico y barato a la hora de vender y exportar el producto, supongo) y pone "El Bulli Restaurante". La verdad es que el sabor es bueno y huele a aceite de verdad, por fin.

Me alegra encontrar productos españoles por aquí, cosas como chorizo, Cola Cao o este aceite. Y corren rumores de que hay galletas María en algún sitio escondido y pequeño (similar al sótano de Los Gremlins) y que venden colonia Nenuco en Internet. Significa que algo estamos importando y que aquí gusta lo español. En San Francisco hay un restaurante de tapas y la sangría se bebe por litros (o por galones, debería decir).

Recuerdo una vez que nos emocionamos porque encontramos Brownies americanos en Carrefour. Quién nos iba a decir que se nos íban a saltar las lágrimas con una botella de aceite de oliva en el Safeway.

domingo, diciembre 02, 2007

Frío






Hace varios días que una especie de fresco gélido se mete en el baño al salir de la ducha o te da una bofetada cuando sales del coche. Y ha ido calando los huesos cada día más, atacando sin piedad . Pero anoche ya rozó el límite de lo insoportable cuando la temperatura bajó a 6* (lo pongo así porque el asterisco este de grados me recuerda a un copo de nieve, que es lo que parece que hay fuera en la calle) y no había manera de sentirme los dedos de los pies debajo del edredón, ni siquiera con calcetines. Ya, muchos pensarán que 6* no son nada, qué exagerada, vete a Madrid, Londres en enero, bla, bla, bla... pero para una friolera como yo, esto es el infierno. Y no exagero si digo que me han salido sabañones en los dedos y los tengo tan agrietados que cortar tomate es un suplicio parecido a la tortura.


Y eso que tenemos calefacción en la casa, una especie de radiador de los años cuarenta que está metido en un mini armario en el pasillo. Pero el calor no llega a las habitaciones del fondo y no sé por qué extraña razón no hemos comprado una estufa todavía.


Habrá que ponerse los guantes y cambiar a sábanas de franela. Mientras tanto, ya casi no me siento los dedos y no puedo seguir tecleando. Esto es el fin... Espero que, por lo menos, encuentren mi diario...

martes, noviembre 27, 2007

Gracias, Ikea.


Es curioso cómo funciona la nostalgia. El desencadenante es algún recuerdo lejano, un olor o una melodía especial que no terminas de adivinar y, acto seguido, te da un vuelco el corazón. Y, entonces, sin saber por qué, buscas más por todas partes. Como un drogadicto o un gato en celo, vagas por la casa o la ciudad buscando algo que te traslade al momento que has recordado o el lugar donde quisieras estar.


Eso me pasó hoy y no recuerdo exactamente qué fue lo que me dio nostalgia de estar en España, en Canarias (en Tenerife o Las Palmas, me daba igual). Quizás fue una conversación que tuve hoy (vía webcam) con una vecina acerca del turrón o un email que escribí ayer en el que nombraba la radio española y cómo me gusta escucharla por Internet por las noches, cuando comienzan en España los programas de la mañana. El caso es que, de repente, sentí unas ganas inmensas de estar en casa. Con mi familia, amigos y mis lugares reconocibles.


¿Qué hacer? ¿Qué hacer para calmar la sed de casa? Pues me vino a la mente una cosa que hice una vez cuando estuvimos viviendo aquí la primera vez. Me fui a Ikea con los niños. Nada más entrar en el aparcamiento respiré alivada; creo que el color de las letras de su logotipo me calmaron enseguida. Y fue instantáneo, al subir las escaleras mecánicas ya me sentí como en casa. Reconocí su diseño, los colores, el olor a estanterías Billy... Todo Ikea y todos sus nombres suecos, las lámparas y los vasos tirados de precio me trasladaron enseguida a Tenerife.


Así que gracias, Ikea. Gracias por ser exactamente igual aquí como en Pekín como en Santa Cruz de Tenerife o Las Palmas de Gran Canaria. Gracias, Ikea por tener perritos calientes que huelen igual en todas partes y por tener telas, sofás, cuadros y cojines que me recuerdan a mi casa y a casa de mi familia y amigos. Y gracias, sobre todo, por llevarme, por unas horas, a un lugar reconocible.