sábado, enero 19, 2008

Hollywood II


Tengo un vecino que se llama Jim. Vive tres casas más abajo que nosotros y es un tipo de mediana edad, con el pelo canoso pero barba teñida de marrón oscuro. Siempre va vestido de negro y fuma como un carretero (light, eso sí). Lo conocí porque se me presentó un día en el que yo llevaba a Pedro al cole y me contó que antes vivía en Seattle pero ahora, como está separado (¡dos veces!), ha regresado para vivir con su padre. Trabaja, a tiempo partido, en el 7-Eleven, una tienda seudo veinticuatro horas, y por las mañanas lava su coche con un cigarro en la mano o le saca brillo al asta de la bandera americana que tiene en la valla de su jardín.

Poco después de fin de año, tocaron a la puerta de mi casa y era él. Me comentó que no había tenido oportunidad de felicitarme la Navidad. Yo, para ser igual de amable, le pregunté acerca de su nochevieja, si lo había pasado bien y todas esas cosas que se preguntan por compromiso. Me contó que había presenciado una pelea/acuchillamiento/homicidio en la puerta trasera de un bar de copas en el que estaba y que eso le había aguado un poco la noche. Y así acabó la conversación, con agradecimientos y promesas de charlar otro día. Hace dos semanas, me comentó que el periódico que nos reparten todos los días se me moja con la lluvia y que, cuando pasa por mi casa por las mañanas (está intentando hacer ejercicio y camina por el barrio), me lo lleva hasta los escalones de la entrada. Y sé que es cierto porque, aparte de que veo el periódico en mi puerta, el otro día lo vi hacerlo y alejarse de casa mientras yo, en pijama a las 7,13 de la mañana, me sentaba con mi café delante del portátil a leer mi correo.

Bueno, hasta ahora se podría pensar que Jim es amable, un buen vecino. Está solo y sólo quiere hacer nuevos amigos. Pero es que el otro día yo estaba casi afónica´y me crucé con Jim de nuevo. Me oyó hablar (o no) y me dijo que lo sentía mucho, que me mejorara. Y a eso de las dos de la tarde, tocaron en mi puerta. Era Jim, con dos paquetes de caramelos Ricola y una bote de vitaminas. Esta vez estaba yo sola en casa, con Diego durmiendo y me entró, debo admitirlo, un pequeño escalofrío por la espalda.

Y es que Hollywood tiene la culpa de que yo piense que Jim no es simplemente un tío amable sino un psicópata asesino en serie que me quiere secuestrar para torturarme y luego descuartizarme en el sotano de su casa. Tras unas semanas de sufrimiento, en las que habré adelagazado veinte kilos (la única parte feliz de mi película) y tras consultar con Hannibal Lecter, vendrá el FBI a rescatarme, detendrán a Jim y le leerán sus derechos antes de meterlo, empujándole la cabeza y esposado, en el coche de policía.

Así que, ahora, cada vez que me cruzo a Jim de camino al cole, pienso que es injusto que Hollywood me haya hecho cogerle manía y, quizás un poco de respeto, al pobre hombre que me trae medicinas y el periódico.

¿Quízás podría demandar a Hollywood? Habría un gran juicio y yo testificaría y mi abogado sería guapísimo y...

miércoles, enero 16, 2008

domingo, enero 13, 2008

Entretenimiento


El viernes por la noche fuimos a un partido de la NBA: Golden State Warriors (el equipo de aquí) contra los Memphis Grizzlies (el equipo de Gasol y Navarro). Evidentemente, nosotros fuimos a apoyar a los jugadores españoles pero no hubo manera de hacerlo sin el riesgo de perder la vida de un botellazo o una paliza. Porque, ¿a quién se le ocurre ir a animar al equipo visitante en el estadio del equipo de casa? Así que limitamos las ovaciones a asentir con los puños cada vez que Gasol metía canasta y a mordernos los labios de rabia cuando los Warriors derrotaron a los Grizzlies por ocho puntos.

Anoche, sábado, cine otra vez. Esta vez fui yo con unas amigas a ver El Orfanato y del susto que pasamos se me helaron los pies. ¿O quizás sería porque el aire acondicionado de la sala estaba a todo meter? Me gustó mucho pero me parece que, ahora, cualquier cosa que vea en el cine me parece buena. Como voy tan poco...

Y hoy Chuckee Cheese's con los niños. Se trata de un sitio que parece un "arcade" para niños, con maquinitas de juegos, mini air hockeys, canastas de triples, toboganes, bolas... Allí hemos comido una pizza muy rica y vegetariana (dentro de lo vegetariano que puede ser una pizza) con la que te dan unos "tokens" para que los niños metan en las maquinitas. La verdad es que no es un sitio que a mí me guste mucho, porque parece un casino infantil, pero sí es cierto que los niños se lo pasan genial y los entretiene cuando los parques están mojados y embarrados y los miles de juguetes que trajeron Papá Noel y los Reyes no son suficiente para que pasemos un rato tranquilos.

Igual en Tenerife o en Las Palmas nos hubiésemos contentado con estar en casa de uno u otros abuelos, con nuestros hermanos, hermanas y cuñadas sin hacer nada más que charlar y ver la tele. Y es que el estar solos aquí nos obliga a salir y buscar cosas que hacer para no morirnos de nostalgia. El fin de semana que viene, al acuario de Monterey y a pensar en más actividades que nos mantengan entretenidos.

lunes, enero 07, 2008

De Oriente a California


Dice el diccionario de la RAE que las tradiciones son las doctrinas, ritos y costumbres conservadas en un pueblo y que se trasmiten de generación en generación, de padres a hijos. Y, aunque estemos en otro pueblo que no sea el nuestro, no debemos, ni como padres ni como parte de nuestro pueblo, ignorar la costumbre de celebrar la llegada de los Reyes Magos el 5 de enero por la noche. Que tienen que venir los Reyes, vaya. Aunque estemos en California.


Así que el sábado por la noche, como el resto de España (en realidad, ocho horas más tarde que el resto del país), colocamos nuestro zapato debajo del árbol, le pusimos agua a los camellos, unos polvorones al los hambrientos Reyes y nos fuimos a la cama con más ilusión que nunca. Y, a pesar de que Papá Noel (Santa, como dicen aquí) fue la estrella de esta Navidades, Melchor, Gaspar y Baltasar pusieron su granito de arena español. Hubo unos regalitos para los niños (para los mayores no; no está el horno para bollos) y mucha alegría porque ¡los camellos se bebieron el agua que les servimos!


El domingo por la tarde, a las cuatro, nos reunimos con la Asociación de Españoles de Silicon Valley (AESV) y para deleite de los niños los tres Reyes Magos hicieron una aparición sorpresa pero estelar en un local que alquiló dicha asociación en la Universidad de Stanford. Trajeron sacos de regalos (que los papis compraron, por supuesto) y los repartieron entre todos los niños presentes. Luego bebimos chocolate caliente y comimos roscón de Reyes, elaborado en bastantes panaderías mejicanas.


Fue un fin de semana bonito, muy casero y cotidiano de las fiestas navideñas y, si no fuera porque no estaba en casa de mis padres en Las Palmas, jamás me hubiese dado cuenta de que estaba en un país que no festeja la llegada de los Reyes Magos a ver al niño. Y mis hijos nunca podrán decir que sus padres los americanizaron puesto que, siempre, todos los 5 de enero, vendrán los Reyes a verlos a ellos.

domingo, enero 06, 2008

Contando Lluvia




En estos días, parece que lo único que hemos hecho ha sido contar lluvia, como el título del blog. Hemos tenido una tormenta increíble, con tifón incluído. ¡Hasta hemos salido en el Telediario! Si es que todo pasa en California, como me dijo una amiga una vez: incendios, tormentas, terremotos, ex-actores gobernando... Todo pasa y no pasa nada, en realidad, porque nosotros sólo hemos visto llover y no hemos podido salir ni hacer nada con los niños más que estar en casa contando lluvia, contándoles lluvia y sacando fotos, para que vean lo bonito que se ve mi jardín mojado.

jueves, enero 03, 2008

Feliz 2008


A lo mejor aquí me pueden decir qué tal nos va a ir este nuevo año que comienza. ¡Feliz 2008!

domingo, diciembre 30, 2007

Hollywood I



Anoche fuimos al cine solos, Pedro y yo, por primera vez desde que llegamos a EEUU. Como tenemos babysitter familiar estos días, aprovechamos para escaparnos unas horas y disfrutar de un rato sin niños. Vimos una película de ciencia ficción, con Will Smith de protagonista, que se llama "I Am Legend". Estuvo bastante bien, entretenida, con mucho suspense y, los que me conocen bien, se imaginarán que me estuve mordiendo los pellejitos de los dedos durante toda la película.

Pero eso no es lo que quería contar (que si me dejan cuento el final y porque no es noticia interesante el hecho de que la última película que vimos en el cine fue "Top Gun"). La novedad es la nueva moda de los americanos de llevar a sus bebés al cine. Había tres bebés (de entre 12 y 24 meses) en la sesión de ayer a las 7.50 ¡y uno de ellos hasta llorando en medio de la película! Se marcharon, claro, después de un espectador de las filas de delante lo mandara a callar y otro le gritara, "¡Saquen al niño fuera!" pero eso no avergonzó a las otras dos parejas, que permitieron que sus niños se rieran e hicieran gorjeos durante las dos horas que duró la película.

No entiendo cómo permiten esto los dueños o encargados de las salas de cine. ¿No entienden que hay gente que quiere disfrutar de su película sin ruidos molestos (no voy a entrar en detalles de comida en la sala porque me avergüenza admitir que yo no puedo ir al cine sin palomitas/roscas/cotufas)? ¿No entienden que, además, esa película tenía escenas y música que podían asustar al niño (y, de hecho, lo hicieron)? ¿No entienden, por último, que hay padres (como nosotros) que han venido huyendo de llantos, gritos y gorjeos?

martes, diciembre 25, 2007

Cositas varias


Hoy es Navidad y, aparte del 1 de enero y el jueves de Thanksgiving (algo que ya había mencionado antes), es el único día en que está todo cerrado (¡incluídos los McDonald's!) y no se ve un alma en la calle. Bueno, por la tarde hemos empezado a ver gente salir de sus casas pero, supongo, estarían medio dormidos y despistados, como nosotros, buscando algo de diversión en un día tan aburrido. Aburrido para los mayores, claro está, porque para los peques americanos es el día más importante del año. Y, si no, que se lo pregunten a los míos, que no son americanos pero allá donde fueres...

Buscando regalos para Pedro el Grande (cosa que me resulta más difícil cada año que pasa), he visto cosas muy curiosas como, por ejemplo, una máquina que te busca el aparcamiento ideal para tu coche. Me ha entrado risa porque yo, en Santa Cruz, me conformo con encontrar aparcamiento y punto. O un bolígrafo que escribe al revés, (por si alguna vez vas al espacio y necesitas anotar algo). Y un aparatito que te avisa si tus chuletas se están quemando (¡como si no las pudieras oler!). Ah, y uno muy útil para los amantes del supermercado: ¡una máquina a la que le dictas la lista de la compra y te la imprime! En fin, no sé por qué me cuesta tanto elegir, la verdad, con tanta buena idea.

Resulta extraño ver a la familia aquí, en un lugar que no es el conocido común. Pedro, Petri y Ana (los padres y hermana de Pedro) han venido a visitarnos y arroparnos durante las fiestas. Aunque debemos tener cuidado, si nos despitamos se llevan a los niños de vuelta a Tenerife... ¡Cómo están disfrutando de ellos! Y, por supuesto, nosotros de su compañía (¡y del turrón y embutidos que han traído!)

Y, a pesar de ser la peor Navidad de toda mi vida, estoy comiendo turrón y viendo a mis hijos abrir regalos y reir. Sonrío hacia adentro cuando digo cosas como, "Que Papá Noel te están vigilando, ¿eh?" o "Te van a traer carbón los Reyes." Busco como loca el regalo perfecto para todos en casa y me entretengo con accesorios inútiles. Y como más turrón...

jueves, diciembre 20, 2007

Hijos


Decía mi médico en España que Diego tenía un problemita con su sistema urinario porque había tenido muchas infecciones de orina en poco tiempo. Sospechábamos que tuviera reflujo vesico-ureteral, que es una malformación en la unión de los ureteres con la vejiga http://www.pediatraldia.cl/reflujo_vesico_ureteral.htm (por lo visto, algo común en niños menores de cinco años) y, la verdad, nos quedamos preocupados cuando la pediatra aquí nos comentó que sí, que era posible que tuviera algo e insistió en que le hiciéramos una ecografía (aquí las llaman "ultrasound"). En esa prueba se vio que tenía el riñón algo inflamado y entonces nos comentó que había que hacerle un contraste para descartar el reflujo.


Hoy hemos hecho la prueba del contraste, que consiste en introducir un cateter por el pene del niño e injectar un líquido que permite ver por rayos X el viaje de la orina y, sobre todo, si la orina se devuelve al riñón. Y lo hemos pasado mal porque Diego ha sufrido mucho. Es que no debe de ser agradable que uno le estén manoseando para luego meterle un tubito por la cuquita... Y mientras, que una máquina de rayos X esté moviéndose encima de ti y parezca que se te va a caer encima. Así que, todo el rato, ha estado llorando amargamente y gritando, "¡Cucaaa!", "Mamááá..."y "Ay, ay, ayyyy..." Y yo, mientras tanto, aguantándome las lágrimas.


Me ha dicho el médico que la hizo la prueba que, al parecer y a simple vista, no tiene nada. Hemos suspirado de alivio pero nos hemos marchado preguntándonos dos cosas: ¿Por qué tiene el riñón inflamado (nos llamará la pediatra en cuanto tenga los resultados oficiales del contraste)? y ¿Por qué sufrimos más con las dolencias de nuestros hijos que con las propias?


Ayer hablaba con una amiga mejicana cuya suegra (que se casó con quince años y que vivía en un rancho perdido en la sierra mejicana) tuvo veintidós hijos. De los veintidós, y entre lo cuales había tres parejas de gemelos, sólo sobrevivieron once. Los parió a todos y los que se murieron fue a los meses o uno o dos años de vida. Hoy yo sólo pensaba en esa señora y en lo que debió de sufrir, viéndolos irse. Y yo quejándome de un simple cateter que duró diez minutos y del que ya, corriendo por la casa y jugando con su hermano, ni se acuerda...

domingo, diciembre 16, 2007

Iglesias de cinco estrellas



El domingo pasado nos invitaron a ver y oír cantar a los hijos de unos amigos americanos. Pertenecen al coro de su iglesia y fue allí, en la iglesia, donde cantaron villancicos.

Lo primero que me llamó la atención fue el letrero en la entrada de la iglesia. Decía "Misa clásica: 9.30 am / Misa contemporánea: 10.45. "¿A qué se referirán con misa contemporánea?", pensé y lo descubrí cuando, después de los villancicos, una orquesta o banda de música tocaba los himnos con más marcha que cualquier grupo de jazz moderno. Tenían hasta un saxofonista, que tocó un solo que dejó a media iglesia con ganas de aplaudir. Y en medio de ese unplugged de fe, la gente salía a leer y comentar extractos de la Biblia.

Pero eso no me impresionó tanto como el lugar en sí. La iglesia, en lugar de ser el sitio sobrio y de piedra y madera al que todos estamos acostumbrados a ver en España, era más una especie de auditorio/sala de conferencias/cine con moqueta, bancos de diseño y una cruz iluminada con focos halógenos. Había una pantalla gigante a cada extremo del auditorio y minitelevisores cada tres filas de asientos en el cual se podía leer la cita que en ese momento se estaba trabajando.

Cuando terminó la "misa", salimos al jardín de la iglesia y, cuál no sería mi sorpresa al descubrir un parque enorme para los feligreses más pequeños. No sólo eso sino que se nos acercó una señora que se presentó muy amablemente y nos comentó que cuando quisiéramos atender alguno de los servicios, había... ¡GUARDERÍAS! para los niños y hasta una biblioteca para trabajar y/o leer si sobra tiempo para hablar de Dios en lo que llaman "Bible study". Directamente al lado de las guarderías (y lo escribo en plural porque hay varias, dependiendo de la edad de tu hijo) había un edificio para actividades (parecido a un gimnasio) para cuando se organiza alguna charla, convivencia o comida. Y, por supuesto, no podía faltar su buena cocina, baños y aparcamiento para alrededor quinientos coches.

Desde luego, para los faltos de fe, este tipo de iglesias son los que te dan el empujoncito que te faltaba para animarte a apostar por Dios y su iglesia (sobre todo esta iglesia) y para los devotos son la mejor manera de disfrutar de Dios con las máximas comodidades posibles. Yo, por otro lado, pienso en cómo me gustaría que el párroco de Tenoya viera esta iglesia.

martes, diciembre 11, 2007

Cartoons


Alguien me comentó hace poco que había leído un artículo acerca de la influencia de los dibujos animados en los niños. Aparte de las conocidas teorías acerca de la violencia y agresividad de algunos personajes y acciones y su repercusión en el comportamiento del pequeño, se estudiaba el efecto que tenía el hecho de pausar los dibujos cada diez minutos (o menos) para poner anuncios de publicidad. Decía el artículo que el parar de ver dibujos y cambiar la actividad mental del niño para poner anuncios suponía crearles, inconscientemente, el hábito de pensar y actuar en bloques mentales de diez minutos. Es decir, que el niño atendería diez minutos pero luego empezaría a requerir cambio de actividad y sería incapaz de concentrarse en una misma tarea o juego más de diez minutos.


Es difícil de explicar si no has leído el artículo y, por supuesto, supongo que toda esta teoría estará basada en algún estudio previo pero, si lo pensamos bien, tiene sentido que pueda suceder algo así. En casa nosotros hemos comprobado (con nuestro estudio particular) que a Pedro cada vez más le cuesta centrarse en jugar a algo o jugar solo. También hemos comprobado que los dibujos animados que a nosotros nos parecen agresivos, como los Transformers o Mazinger Z - (sí, Pedro se los ha bajado y es un viaje increíble al pasado) lo excitan mucho y, cuando acaban, quiere luchar, pegar patadas, gritar y hacer un "¡Puños fuera!".


Me pregunto, entonces, si deberíamos de prohibir la tele por completo, ya que parece que ni siquiera con nosotros vigilando lo que ven le hacemos bien al niño. Yo creo que voy a optar por hacer como hacía mi amiga Ute: "estropear" (desenchufar) el televisor durante unos meses, volverlo a "arreglar" (enchufar) un mes y volverse a "estropear" otros cuatro meses más. Y que cojan un libro.


Pensándolo mejor, que vean una peli de Disney, que dura hora y media...


jueves, diciembre 06, 2007

Made in "Espein"


Hay algunas pequeñas cosas que te alegran el día: una llamada inesperada de alguien especial, por ejemplo, una taza de café calentito por la mañana (en plan anuncio de Nescafé) o la sonrisa de alguno de los niños. O simplemente... ¡una botella de aceite de oliva!


¡El otro día, en el supermercado, encontré una de Ferrán Adriá! Made & packaged in Spain. Tiene su foto en la parte delantera de la botella (que es de plástico, más práctico y barato a la hora de vender y exportar el producto, supongo) y pone "El Bulli Restaurante". La verdad es que el sabor es bueno y huele a aceite de verdad, por fin.

Me alegra encontrar productos españoles por aquí, cosas como chorizo, Cola Cao o este aceite. Y corren rumores de que hay galletas María en algún sitio escondido y pequeño (similar al sótano de Los Gremlins) y que venden colonia Nenuco en Internet. Significa que algo estamos importando y que aquí gusta lo español. En San Francisco hay un restaurante de tapas y la sangría se bebe por litros (o por galones, debería decir).

Recuerdo una vez que nos emocionamos porque encontramos Brownies americanos en Carrefour. Quién nos iba a decir que se nos íban a saltar las lágrimas con una botella de aceite de oliva en el Safeway.

domingo, diciembre 02, 2007

Frío






Hace varios días que una especie de fresco gélido se mete en el baño al salir de la ducha o te da una bofetada cuando sales del coche. Y ha ido calando los huesos cada día más, atacando sin piedad . Pero anoche ya rozó el límite de lo insoportable cuando la temperatura bajó a 6* (lo pongo así porque el asterisco este de grados me recuerda a un copo de nieve, que es lo que parece que hay fuera en la calle) y no había manera de sentirme los dedos de los pies debajo del edredón, ni siquiera con calcetines. Ya, muchos pensarán que 6* no son nada, qué exagerada, vete a Madrid, Londres en enero, bla, bla, bla... pero para una friolera como yo, esto es el infierno. Y no exagero si digo que me han salido sabañones en los dedos y los tengo tan agrietados que cortar tomate es un suplicio parecido a la tortura.


Y eso que tenemos calefacción en la casa, una especie de radiador de los años cuarenta que está metido en un mini armario en el pasillo. Pero el calor no llega a las habitaciones del fondo y no sé por qué extraña razón no hemos comprado una estufa todavía.


Habrá que ponerse los guantes y cambiar a sábanas de franela. Mientras tanto, ya casi no me siento los dedos y no puedo seguir tecleando. Esto es el fin... Espero que, por lo menos, encuentren mi diario...

martes, noviembre 27, 2007

Gracias, Ikea.


Es curioso cómo funciona la nostalgia. El desencadenante es algún recuerdo lejano, un olor o una melodía especial que no terminas de adivinar y, acto seguido, te da un vuelco el corazón. Y, entonces, sin saber por qué, buscas más por todas partes. Como un drogadicto o un gato en celo, vagas por la casa o la ciudad buscando algo que te traslade al momento que has recordado o el lugar donde quisieras estar.


Eso me pasó hoy y no recuerdo exactamente qué fue lo que me dio nostalgia de estar en España, en Canarias (en Tenerife o Las Palmas, me daba igual). Quizás fue una conversación que tuve hoy (vía webcam) con una vecina acerca del turrón o un email que escribí ayer en el que nombraba la radio española y cómo me gusta escucharla por Internet por las noches, cuando comienzan en España los programas de la mañana. El caso es que, de repente, sentí unas ganas inmensas de estar en casa. Con mi familia, amigos y mis lugares reconocibles.


¿Qué hacer? ¿Qué hacer para calmar la sed de casa? Pues me vino a la mente una cosa que hice una vez cuando estuvimos viviendo aquí la primera vez. Me fui a Ikea con los niños. Nada más entrar en el aparcamiento respiré alivada; creo que el color de las letras de su logotipo me calmaron enseguida. Y fue instantáneo, al subir las escaleras mecánicas ya me sentí como en casa. Reconocí su diseño, los colores, el olor a estanterías Billy... Todo Ikea y todos sus nombres suecos, las lámparas y los vasos tirados de precio me trasladaron enseguida a Tenerife.


Así que gracias, Ikea. Gracias por ser exactamente igual aquí como en Pekín como en Santa Cruz de Tenerife o Las Palmas de Gran Canaria. Gracias, Ikea por tener perritos calientes que huelen igual en todas partes y por tener telas, sofás, cuadros y cojines que me recuerdan a mi casa y a casa de mi familia y amigos. Y gracias, sobre todo, por llevarme, por unas horas, a un lugar reconocible.

domingo, noviembre 25, 2007

Un mes justo

¡Hay que darse prisa, mucha prisa! Hay mucho que hacer: escribir las cartas a los Reyes, comprar regalos, comprar las cosas para las cenas y almuerzos de los días importantes, cocinarlas con tiempo, amor y dedicación, buscar algo de ropa de fiesta, montar el árbol, comprar más regalos, envolverlos... Y, si tienes niños o familia en casa, hay que darse más prisa, que no hay tiempo para todos. Que sí, que lo dicen aquí. Hay que empezar ya... ¡que sólo queda un mes!

jueves, noviembre 22, 2007

Acción de gracias




Hoy es el último jueves de noviembre y se celebra el día de Acción de Gracias o Thanksgiving http://www.rincondelvago.com/informacion/thanksgiving/thanksgiving_history.html. Para los americanos, este día es más importante incluso que la Nochebuena o Navidad. La ciudad (o el país entero, diría yo) está totalmente apagada. No se ve un alma en la calle y los comercios están todos cerrados (cosa que no se ve sino tres veces al año en el país del consumo). En este puente de cuatro días, muchos vuelven a sus casas para estar con los suyos o se reúnen para cenar pavo (casi siempre relleno) con salsa de arándanos, maíz, judías verdes, papas o puré de papas y pastel de manzana y/o de calabaza. Y, la final, mientras las mujeres recogen, los hombres se sientan a ver un partido de fútbol americano en la televisión. O recogen los hombres mientras las mujeres chismorrean en el porche. O salen a jugar entres las hojas del otoño o a hacer muñecos de nieve. O se pelean, quién sabe... El caso es que, si se preguntan si Acción de Gracias es como sale en las películas, la respuesta es sí, exactamente igual.


Otra actividad curiosa de este puente es la del Black Friday (viernes negro). Al día siguiente de la gran comilona, todos los comercios abren sus puertas a las cuatro o cinco de la mañana y celebran una gran rebaja de todos sus precios en casi todos sus productos. Casi como para recuperar la no venta del día anterior y incluso incitándote ya a comprar para Navidad. El periódico de hoy traía miles de catálogos de ofertas de todas las tiendas importantes, con miles de productos navideños. De hecho, este día se considera también el oficial para colgar ya las decoraciones de Navidad en las casas (a pesar de que algunos con demasiado espíritu navideño lo hicieron ya el día después de Halloween).


Así que, después de este resumen cultural no me queda sino que desearles a todos un Happy Thanksgiving... y una muy feliz Navidad. Y mañana, ¡a las rebajas!


domingo, noviembre 18, 2007

La muerte no es nada.
Simplemente pasé a la habitación de al lado.
Yo soy yo, ustedes son ustedes.
Lo que fui para ustedes lo seguiré siendo siempre.
Llámenme con el nombre con que siempre me llamaron.
Háblenme como lo hicieron siempre, no cambien el tono de voz.
No se pongan solemnes ni tristes.
Sigan riéndose de lo que juntos nos reíamos.
Recen, sonrían, recuérdenme…
Que mi nombre sea pronunciado en casa como lo fue siempre,
sin ningún énfasis, ni asombro de sombra.
La vida significa todo lo que siempre fue.
El hilo se cortó.
¿Por qué estar ausente de sus pensamientos?
¿Sólo porque no me ven?
No estoy lejos… estoy sólo al otro lado del camino.
Verán, todo está bien.

sábado, noviembre 03, 2007

viernes, noviembre 02, 2007

¡Viva Halloween!


Los niños disfrutaron tanto de su primera noche de Halloween que creo que será imposible olvidarla. Aunque hubo demasiadas golosinas y pasamos un frío de muerte (nunca mejor utilizado para esta noche fantasmagórica), lo vivimos como lo viven todos aquí, con disfraces, dulces y emoción.

Fue un día muy largo porque empezó temprano con llevar a Pedro al preschool, donde tenía un desfile de disfraces. Luego, a media mañana, lo recogí de su escuela y nos fuimos a la fiesta de Halloween en Yahoo! (Yaboo!, como ponía en los carteles…). Allí, unimos a los niños a otro desfile de disfraces y por participar nos dieron dos almuerzos gratuítos, así que comimos con Pedro allí. A media tarde, nos fuimos a un sitio de tiendas al aire libre que se llama Market Place y allí, si entrabas disfrazado en la tienda, te daban publicidad y unas golosinas. Y, al final, sobre las 6.30 nos fuimos a casa de Rosa, una maestra que conocimos aquí la primera vez que vinimos, e hicimos Trick or Treat (es la frase que tienen que decir los niños cuando les abren la puerta y quieren que les den caramelos; lo traducen, a veces, como "truco o trato") por las casas con los niños de las otras madres españolas. Los niños lo pasaron genial, eran unos seis en el grupo y llenaron sus cubitos en forma de calabaza de todo tipo de chucherías: chocolatinas, pastillas de goma, chupa chups, chicles…


Fue monísimo verlos con sus disfraces (Pedro de vaquero y Diego de bombero) y porque Pedro gritaba todo el rato en inglés (sí, como oyen), “Come on, everyone, let’s go here!”, corría nervioso de un porche a otro sin saber en qué casa tocar el timbre y miraba su cubito lleno de golosinas e intentando decidir cuál se comía. Diego, por otro lado, subía los escalones de los porches de las casas muy despacito, cuando todos ya bajaban, era el último en pedir y se iba comiendo sus caramelos sobre la marcha (y aunque no decía “Trick or Treat”, sí decía “keku”, que es "Thank you" a su manera).


Fue increíble, tanto así que cuando llegamos, los bañamos, cenaron y a la cama, nosotros nos tumbamos en el sofá y nos quedamos dormidos ¡a las diez de la noche! Disfrutamos tanto o más que los niños y si el año que viene lo pasamos igual que este... ¡viva Halloween!

martes, octubre 30, 2007

¡Terremoto!


Hace una hora, más o menos, sentimos nuestro primer terremoto desde que vivimos aquí. En realidad, ya sentimos uno la primera vez que vinimos hace cuatro años pero nada comparado con este, que nos ha dejado el corazón latiendo a mil y un susto en el cuerpo que no se nos va a quitar en mucho tiempo.

Yo estaba terminando la cena y los niños jugando en el salón. Pedro estaba en la habitación de estudio, con su ordenador. De repente sentimos cómo el suelo se puso a temblar, como si alguien estuviera moviendo la casa de lado a lado, y oímos cómo se caián varias cosas de encima de la nevera y se movían los muebles, las copas, los cuadros... Pedro salió de su habitación un poco aturdido y le cambió la cara cuando dije, "¡Terremoto!", porque pensaba que era el vecino de al lado haciendo ruido con su moto gigante. Rápidamente cogimos a los niños y salimos a la calle, aunque el primer insitinto fue abrazarlos a los dos y echarnos al suelo, como animales agazapados.

Diego nos vio la cara de susto y las voces que dábamos y se echó a llorar y Pedro se ha pasado una hora preguntando qué ha pasado, por qué se mueve la tierra y pidiéndome el teléfono para llamar a Tati y contárselo.

Dicen en internet que ha sido un seísmo grande y seguramente saldrá en las noticias de España mañana. Aquí estamos bien; ha sido una experiencia increíble pero no dejo de pensar en que podía haber sido mayor y que en otros países en los que ha habido terremotos de mayor magnitud no han tenido tanta suerte como nosotros aquí esta noche.